Anabelle: Creation

Poco podía imaginar James Wan cuando creó ese título de culto contemporáneo que es “Expediente Warren: The Conjuring” (2013) que éste iba a ser no sólo el comienzo de una saga de películas de miedo sino también el nacimiento de un universo fascinante repleto de secuelas, precuelas y spins-offs; un universo constituido por trabajos que, con mayor o menor tino, intentan aproximarse a la calidad artística y formal de la película con la que comenzó todo y que ha provocado que muchos amantes del género pasen incluso a considerar la marca “Expediente Warren” como un subgénero en sí mismo. Que los fans de dicha marca tiendan a relacionar entre sí todas las películas estrenadas a partir de “Expediente Warren: The Conjuring”, a pesar de ser proyectos independientes unos de otros, es un mérito que hay que agradecer a James Wan que, en su obra original y posterior secuela, creó un universo con el potencial suficiente para seguir estirando el chicle todo lo que se quiera. Pero, insisto, los resultados no han sido siempre positivos: ahí está Annabelle (2014) para corrobarlo: el spin-off de la muñeca que tanta curiosidad despertó en los fans cuando James Wan la presentó en sus films resultó ser el primer batacazo importante de este universo que poco a poco iba cogiendo forma: una película mala a rabiar, producida por el propio Wan, que suponía el primer -y hasta el momento único- naufragio en el universo Warren. 

Afortunadamente la segunda parte de las aventuras de la muñeca diabólica se distancia -y mucho- de su predecesora para volver a recuperar la esencia, el espíritu de los dos largometrajes de James WanEstamos hablando de un encomiable sentido del ritmo -a pesar de durar casi 2 horas no se hace larga en ningún momento-, impecable look visual, un diseño de producción perfecto, cuidadosa factura, sustos ingeniosos y, el que sin duda es la gran punto fuerte de Annabelle: Creation (2017): la fotografía. La iluminación es, en efecto, el aspecto técnico más destacable de esta precuela que narra los orígenes de la malévola muñeca. Es admirable la capacidad del film de David F. Sandberg de jugar con las luces y las sombras para inquietar y hacer de éstas un recurso expresivo de primer orden. En este sentido merece la pena apreciar el contraste entre las escenas rodadas en interior -en su mayoría a oscuras- y las de exterior, de una luminosidad y una viveza aplastante.

Tras debutar en el largometraje con la estimable Nunca apagues la luz (2016), Sandberg subsana todos los errores de la primera entrega de Annabelle para ofrecernos en Annabelle: Creation -también producida por James Wan- una película de terror de calidad, de esas que los fans de este universo Warren del que antes hablábamos puedan sentirse orgullosos. De hecho la película se nota hecha básicamente para los amantes de este universo, los cuales quedaron en su mayoría decepcionados con la primera parte de Annabelle. La historia de un fabricante de muñecas y su mujer que acogen en su casa a una monja enfermera y a un grupo de niñas huérfanas varios años después de perder a su hija Annabelle también destaca por una puesta en escena de notable brillantez y por saber sacar el máximo jugo al escenario principal donde se desarrolla la acción -en este caso la casa-, que funciona como un personaje más de la película. A través de una escenografía impecable y una ambientación realmente conseguida la obra nos va enredando poco a poco en su trama -sus primeros 40 minutos sirven para presentarnos a los personajes- para comenzar a dar sustos a diestro y siniestro a partir de la mitad de metraje. Algunos sustos, eso sí, basados en las subidas repentinas de la música, pero eso es exactamente lo que piden los fans y el director es muy consciente de ello. 

En lo único en lo que se resiente el film es en los comportamientos inexplicables de sus personajes, aunque pedirle coherencia a una película cuya trama principal es una muñeca poseída por el demonio suene a casi a risa. Pero aspectos como que el dueño de la casa no ponga un candado a la puerta de la habitación cuyo acceso está restringido o que una de las niñas entre repetidamente a dicha habitación sabiendo del peligro que hay en su interior o que incluso el protagonista masculino duerma en una casa aparte dejando a las niñas solas, es algo que no tiene ni pies ni cabeza. Obviando estos detalles, y también el hecho de que aquí no hay metáforas, ni alegorías ni dobles sentidos -todo lo que hay en la película es lo que se ve-, no hay duda que este trabajo viene a enriquecer un universo fascinante que se ampliará el próximo año con el estreno de La Monja, la cual tiene aquí un aterrador cameo. No va a hacer historia en el género, pero tampoco lo pretende. Estamos ante un film de terror por encima de la media, que consigue lo que no consiguen el 90% de las películas de miedo que se estrenan hoy día: dar miedo de verdad. No es poco. 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s