Los idus de marzo

En un país como España, donde la clase política es el tercer problema más importante para el conjunto de la sociedad (según el último barómetro del CIS), películas como Los idus de Marzo (George Clooney, 2011) dejan de ser recomendables para convertirse en, simple y llanamente, necesarias. La última obra como director de Clooney nos recuerda que los tejemanejes de las campañas electorales, la falta de transparencia de los líderes políticos y la decepción de unos votantes que esperan a que sus representados cumplan unas promesas vacías son problemas tan históricos como universales; problemas, además, en los que todos estamos involucrados de alguna manera porque la política es la que debería garantizar el Estado del Bienestar, la calidad de vida. Un apunte que conviene tener muy presente antes de disponerse a disfrutar de una historia en donde el fin, siempre, justifica los medios. 

Adaptación de la otra teatral Farragut North, de Beau Willimon, esta mirada crítica y despiada al circo de la política como es Los idus de marzo está escrita, dirigida, producida -junto con Leonardo DiCaprio- y protagonizada por George Clooney. Toma su título del 15 de marzo, día de los buenos presagios en el calendario romano, y fecha además en la que murió asesinado Julio César. Stephen (Ryan Gosling) es, junto con Paul Zara (Philip Seymour Hoffman), el responsable de comunicación de la campaña electoral del Gobernador Demócrata Mike Morris (George Clooney). Al principio, el engranaje funcionará con la precisión de un reloj suizo (entrevistas en televisión milimétricamente organizadas, discursos amasados hasta la saciedad por infinidad de gabinetes dónde una palabra mal dicha puede condenarte…), pero todo empezará a complicarse cuando Stephen reciba una oferta del equipo rival -republicano- para incorporarse a sus filas. Se iniciará así una narración que se mueve en todo momento entre el thriller y el drama y en donde el director, en ningún momento, se muestra partidario de ninguno de los dos candidatos. En este sentido, Clooney apuntó que su película “insulta a ambos por igual”, demostrando que, más allá de partidos o las ideologías que representan, lo que verdaderamente apesta es esa esencia de mentiras, ambición y cinismo que desprende la clase política en general. Y, en este sentido, como bien deja patente la película, los ciudadanos somos las principales víctimas.

“Morris es un tío agradable, pero es un político. Y, como todos, te decepcionará tarde o temprano”. Por increíble que parezca, esta frase no la pronuncia un miembro del equipo electoral rival, el Republicano, sino que se la dice el propio Stephen a su becaria, Molly (Evan Rachel Wood). Una frase que atestigua que, hasta dentro de las propias filas del partido, se es plenamente consciente del engaño masivo al que están siendo sometidos los ciudadanos, que quedan reducidos exclusivamente a votantes potenciales, a un mero instrumento para alcanzar la gloria. Y, cuando por fin el líder ocupe su trono, poco importarán las necesidades, derechos o precariedades que puedan sufrir los que le han elevado a los altares del éxito. “No cambiará nada en la vida de los desgraciados después de las elecciones”, apunta de nuevo Stephen en una frase que quizá sea el máximo paradigma de esta idea temática. Los políticos tendrán, pues, vía libre para actuar según sus propios intereses y los de su propio partido.

A pesar de que Clooney dibuja un universo político cuyos líderes -y secuaces- carecen de corazón, del más mínimo atisbo de sensibilidad y cuya única meta en la vida es la victoria electoral, lo cierto es que Los idus de Marzo podría haber ofrecido, no obstante, mucho más de lo que realmente da. Primero, porque la idea era tan sugestiva como necesaria en los tiempos que corren, y segundo porque contaba con un cast espectacular (Marisa Tomei, Paul Giamatti, Gosling, Clooney…) capaz de los mayores desafíos interpretativos y que, sin embargo, queda un tanto desaprovechado. Acierta el director, no obstante, en otorgar a ese cosmos político de la mayor verosimilitud posible, en donde hasta los carteles que se usan para la campaña de Mike Morris son prácticamente iguales a los utilizados en la campaña de Barack Obama en 2008.

“Los chicos investigan cosas malas sobra candidatos, las filtramos y a ver cuanto cuela (…) Voy a ordenar estos números para que el asunto parezca más grave de lo que es“. Son palabras del director de comunicación del candidato Morris, un Stephen que con afirmaciones así vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que, hasta que no se solucione, no se recuperará la confianza esa clase política cada vez más sucia, más podrida, señora y dueña del todo vale: que los ciudadanos no son más que marionetas manejadas según el antojo de unos seres ávidos de poder, fama y dinero, con unas necesidades que les importan lo mismo que a ellos su propia dignidad. Es decir, nada. 

“Si soy vuestro presidente crearé cientos de miles de nuevos empleos, iniciaremos la siguiente revolución tecnológica, no habrá más guerras por el petróleo…”, revela Mike Morris en un mitin. El público, cómo no, grita de la euforia, preso de la emoción. Aplaude, jalea y admira desde la grada a su líder. Se pone en pie para rendir homenaje a esa figura que, según ellos, será la solución a sus problemas. A ese Julio César del siglo XXI al que los únicos problemas que le interesan, vaya por Dios, son los suyos propios. Pero claro, cuando esto se descubra, ya será tarde. Pero tranquilos. Esa maquinaria de absoluta precisión que rodea a los líderes políticos volverá a ponerse en marcha. A pleno rendimiento. Y, el público, volverá a aplaudir. Como a Julio César. 

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4 pensamientos en “Los idus de marzo

  1. Me quito el sombrero ante el señor George Clooney, una maravillosa película que refleja como es la clase política, da igual el país que sea. Interpretaciones geniales, sobre todo la de Ryan Glosing y Phillip Seymour Hoffman y Paul Giammati. Se refleja claramente la ambición en la política, y querer conseguir el puesto de la manera más ruin que se pueda. Me quedo con dos frases de la película que tiene mas razón que una catedral, que como siempre la dice Marisa Tomei que última veces sale mucho de secudaria pero grandes papeles (Ve crazy stupid love, ella está estupenda).

    1.No cambiará nada en la vida de los desgraciados después de las elecciones, que estoy completamente de acuerdo con la situación actual (salvo en los países nórdicos que miran por el bienestar de la gente)
    2.los ciudadanos no son más que marionetas manejadas según el antojo de unos seres ávidos de poder, fama y dinero(verdad como una catedral, templo, iglesia y todos los edificios sagrados que hay en el mundo), no hace falta irse muy lejos, véase en la propia casa de cada uno.

    Un 8,5 para mí, fabulosa y estupenda reflejando muy bien lo que es la clase política

  2. Llevas razón con lo de Clooney. Debo reconocer que a mí al principio me parecía el típico guaperas de Hollywood, pero lleva una trayectoria impecable (“Buenas noches y buena suerte”, “Los descendientes”…) y ha demostrado su valía con creces… yo también me quito el sombrero Ade y ya espero ansioso su próximo proyecto. Aunque el resto del reparto está tan espectacular como él pero me da la ligera impresión -no sé si particular o no- que se le podía haber sacado más jugo, precisamente por tener un reparto tan histórico.
    Y esas dos frases son sólo algún ejemplo del magnífico guión de la película, así como del engaño al que nos tienen sometidos los políticos. Lo de los países nórdicos no lo sabía, tomo nota del apunte! 😉
    Crazy Stupid Love llegará pronto al blog! Estate atento! -que ya sé que lo estás-! =) Un saludo!

  3. Me ha encantado muchísimo la peli!! Me gusta la elegancia de la puesta en escena (sobre todo la de sus protagonistas) y creo que con el “menos es más” consigue dejar claro el mensaje e ir más allá (eso no lo comparto contigo Pablo jeje). Y el final, “chapeau”.

    • Yo tengo ganas de volver a verla! Es una película necesaria en los tiempos que corren. El final es lo mejor de la peli. Y Ryan Gosling demostrando que es uno de los grandes de Hollywood, como ya hizo en Drive.

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