Mientras duermes

Tras revolucionar el género del terror con la saga REC, y con más de quince años dedicado al género, Jaume Balagueró se dispuso volver a reivindicar su condición de ser uno de nuestros cineastas que mejor se mueve entre el thriller psicológico y el terror en estado puro. Y lo hizo con Mientras Duermes (2011), una cinta que, tras una inofensiva fachada cotidiana -la portería de un antiguo edificio del centro de Barcelona-, esconde uno de los villanos más retorcidos, inhumanos y sádicos que se han visto en cine en mucho tiempo. Y es que, a pesar de que  Mientras Duermes no puede ser catalogada como una película de terror como tal, los efectos secundarios que deja el espectador, perplejo ante una maldad humana que no conoce límites, tardan tiempo en desvanecerse.

El malo en cuestión es César, encarnado por el camaleónico Luis Tosar, capaz de afrontar cualquier desafío interpretativo y, lo que es más admirable, sin apenas caracterización -en este caso, una simple bata-. Lo mismo se sitúa al frente de un proyecto en el que tiene que resultar convincente como un sanguinario presidiario como en el caso de Celda 211 (Daniel Monzón, 2010), un maltratador en Te doy mis ojos (Icíar Bollaín, 2002) o un músico bohemio que enamora a las mujeres en 18 comidas (Jorge Coira, 2010). Es el mismo rostro: esas cejas pobladas, esa mirada que transmite dulzura o paz con la misma facilidad con la que puede reflejar todo el horror que un ser vivo pueda conocer. Es lo que convierte a Luis Tosar en, quizá, el mejor actor español de la actualidad, y en Mientras Duermes, con un personaje excelentemente radiografiado, vuelve a demostrarlo.

En este caso, como digo, da vida a César, ese portero solitario convertido en chico para todo, que lo mismo te desatasca un lavabo que  da de comer a tus perros. Pero, por encima de todo, es un hombre infeliz. “Nunca he podido ser feliz (…) No os podéis imaginar lo que es levantarse cada día sin una motivación”narra su propia voz en off al principio del relato y de la que el director se servirá para apoyar determinados momentos de la narración. Con su propia madre enferma en el hospital -en la que quizá sea la trama más desconcertante del film-, este verdugo tendrá como principal víctima a Clara (Marta Etura), la chica del 5ºB que, en ningún momento puede sospechar que, cada noche, tiene a este perturbado portero bajo su cama. Día tras día.. Hasta que las consecuencias se tornan fatales. “Se le va a acabar la sonrisa de la cara, sólo falta un empujoncito más”, le confiesa a su madre en el hospital, incapaz de soportar que otros sean felices mientras que para él es imposible. 

Por encima de todo, hay que destacar el gran trabajo de diseño de producción y fotografía, que en todo momento logra reflejar cada uno de los dos mundos que representan los dos personajes principales. Así, mientras las escenas protagonizadas por César destacan por su inquietante oscuridad, las sustentadas por Clara se caracterizan por una luminosidad y un aire vitalista que impregna toda la pantalla. Culpa de ello quizá la tenga, además del equipo técnico, la propia Marta Etura, la sonrisa más fresca y radiante del cine español, en un papel que le va como anillo al dedo, al igual que su pareja en la vida real Luis Tosar. Ambos llevan sobre su espalda el peso de una película con ecos del mejor cine de Polanski -como bien ejemplifica la escena final, desgarradora-, junto a unos notables secundarios como Alberto San Juan, Petra Martínez o Iris Almeida, que da vida a Úrsula, la niña chantajista -que de tan cruel resulta divertidísima- y con la que Balagueró vuelve, en este contenido ejercicio de suspense, a uno de sus temas favoritos: la perversión de la niñez. 

Siguiendo una estructura por días (lunes, martes, miércoles…), el director va contando una historia de obsesiones, en el que el depravado personaje central juega con los miedos de su víctima -el momento de los bichos-, en donde los momentos de sangre, aunque escasos, son tan impactantes como demoledores (la dirige Balagueró, recuerden) y de la que se sirve para rendir un guiño cinéfilo al gran Ingmar Bergman (ese libro situadio en la mesita de noche de Clara…). Una historia en donde la tensión es latente, casi palpable, desde la primera escena y tiene sus momentos más álgidos en situaciones como en la que el portero intenta escapar de la casa de Clara o cuando el novio de ésta lo desenmascara, todo destilando un aire increíblemente realista, con una cámara en permanente nerviosismo. 

Pero lo que más aterra de la película, la primera que Balagueró dirige en solitario desde Frágiles (2005), – recordemos que las demás han estado dirigidas junto a Paco Plaza- no es la figura del portero en sí, ni siquiera los momentos desagradables, con tintes gore. Lo que produce pánico es todo el recital de cuestiones que deja en el aire y que seguirán sonando en su cabeza una vez abandona la sala de cine: ¿De quién podemos realmente fiarnos en la vida?; ¿No es posible que esa persona a la que estamos confiando nuestro hogar, nuestra intimidad, sea un posible psicópata? Balagueró ha vuelto al séptimo arte para recordarnos que el horror, lo que verdaderamente nos quita el sueño, se esconde en las cosas más sencillas, en las personas más cotidianas. Tan rutinario como ese portero de nuestro edificio al que damos los buenos días cada mañana. Sinceramente, ¿hay algo más terrorífico? 

Anuncios

2 pensamientos en “Mientras duermes

  1. Aluciné con esta película. Desde entonces a los porteros lo veo con otros ojos,iba diciéndole a todo el mundo que tengan cuidado con su portero, incluso se lo dije a mi hermano que no confiara del portero de su edificio en Madrid, no me gustó su cara cuando lo vi(jejeje..sí, sí, es es verdad :s, juas juas, es coña, jejejeje.)Luis Tosar como siempre maravilloso en todo lo que hace. Pero como se le puede hacer eso, a esa cara de ángel, a ese personaje que irradia luz, esa sonrisa que me derrite, esa chica alegría de la vida (Marta Etura). Ahora fuera de todo eso por una parte lo entiendo. Como se siente uno que está debajo de la cama mientras tu mujer se esta restregando con otro, y eres consciente de todo. Que se lo pregunten a Luis Tosar.JAJAJAJAJAJA

  2. jajajajaja, esa escena de debajo de la cama es mortal!! Y cuando se echa por encima todo el frasco de veneno y no puede salir de la casa!! Me estaba casi mordiendo las uñas de la tensión…. Desde luego que tanto Marta Etura como Luis Tosar hacen 2 papelones… la pareja más profesional del cine español sin duda. Esas escenas de Clara bailando por la casa, con la música son super dulces, en contraste con el lado macabro del portero….menos mal que mi edificio no tiene portería!!! JAJAJAJAJA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s