Fin

En 2009, la novela Fin de David Monteguado, se convertía en un inesperado fenómeno editorial español; en un incontestable éxito de crítica y público. Era, por tanto, cuestión de tiempo que este relato de tintes apocalípticos contase con su propia adaptación cinematográfica. Jorge Torregrossa, en el que es su debut en la dirección, se encarga de llevar a cabo la nada fácil tarea de plasmar en pantalla grande el conocido best seller acerca de la extinción de la humanidad. Así, Fin (2012), destaca ante todo por la valentía de un cineasta que, por otro lado, parece apostar sobre seguro al filmar su película apoyándose en todo momento del concepto mainstream. El alicantino es consciente de la gran inversión económica de su proyecto -seleccionado en el Festival de Sevilla- y, respaldado por una intensa campaña publicitaria y de marketing, no reniega a la hora de dotar a su primer largometraje de la más pura esencia del cine comercial .Algo absolutamente legítimo y, desde mi punto de vista, hasta necesario en los convulsos tiempos de la industria. 

Sin embargo, conviene advertir que su tráiler, que como es habitual realza los puntos más efectistas de la producción, puede resultar un tanto engañoso; Fin no es una superproducción ni nada que se le parezca y los efectos especiales bien podrían estar contados con los dedos de una mano; aquí, más que estas catástrofes naturales y la particular visión de este fin del mundo ideada por Monteagudo, lo que verdaderamente importa es el trasfondo, el mensaje final de la obra. De ahí que no resulte casual un guión firmado, además de por Jorge Guerricaecheverría, por Sergio G. Sánchez, autor de los libretos de cintas como El orfanato y Lo Imposible (J.A.Bayona, 2007 y 2012 respectivamente), ambas basadas en esta mismo objetivo argumental -en la primera en forma de amor entre madre-hijo y, en la segunda, con su apología a la reivindicación de la unión familiar para hacer frente a la catástrofe-. En este sentido, resulta fácil compararla con otros títulos de tinte apocalíptico como Take Shelter (Jeff Nichols, 2011), a pesar de que la cinta americana atesore un perfil de cine más independiente.

Ante la tarea de no defraudar a una taquilla que, seducida por el atractivo de la propuesta, parece dispuesta a devorar su película, Torregrossa se beneficia de la efectividad de la trama -un grupo de amigos que, tras quedarse aislados en el monte donde se han reunido después de años sin verse, comienzan a desaparecer uno a uno-, y un solvente reparto, del primero al último. Así, aunque la figura de Maribel Verdú eclipse por momentos al resto de sus compañeros, destacan nombres como la ya consagrada Clara Lago –La cara oculta (Andrés Baiz, 2011)-, el modelo Andrés Velencoso -que, en contra de todo pronóstico, aprueba con nota-, Daniel Grao o la gran sorpresa del film: la infravalorada Carmen Ruiz, una de las actrices más humanas y con más registros de nuestra industria y que en esta ocasión vuelve a demostrar todo su potencial. El cast se esfuerza por hacer creíbles unos personajes descafeinados a los que el director, desgraciadamente, no extrae de matices suficientes. Torregrossa también deja pasar una oportunidad de oro al no adentrarse como debiera en ese juego de personalidades e identidades intercambiables al que incurre la película -sobre todo en su brillante primera mitad- y que tanto juego hubiese dado. Aún así, la película se las ingenia para insertar algún que otro giro de guión bastante curioso que logra pillar desprevenido al personal.

Debatiéndose entre el cine de intriga y el de supervivencia, Fin es una película rodada con efectividad y con ganas, pero irregular a la hora de mantener el pulso narrativo durante sus 90 minutos. Por un lado nos ofrece un nivel técnico impecable, destacando el trabajo del director de fotografía José David Montero, capaz de hipnotizar al espectador gracias a los planos generales de las impresionantes localizaciones, otro de los puntos fuertes del film pero, por otro, la sensación que deja es agridulce; es inevitable reconocer que se podía haber explotado más su robusto material de partida. Tampoco ayuda el doblemente subrayado mensaje final y una cierta estética televisiva que, por instantes, infecta la función. Con todo, es una producción española por encima de la media que sabe cómo enganchar al espectador y un formidable ejemplo de cómo el cine español sigue empeñado en explorar (con éxito) nuevas vías temáticas. 

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2 pensamientos en “Fin

    • fíjate, aquí coincidimos. A mucha gente no le gustó la película, y a mí me encantó porque creo que tiene una doble lectura, sobre todo con su final. No he leído la novela, pero viendo que a tí te gustó me pondré manos a la obra 🙂

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