Viernes 13

Sin llegar a ser una película de culto ni un título lo suficientemente adulto, lo cierto es que Viernes 13 (Sean. S. Cunningham, 1980), llegó a marcar a toda una generación que, a día de hoy, todavía se piensa dos veces alojarse en un campamento de verano. El impacto que provocó en su día fue, en efecto, arrollador, por mucho que su argumento hoy nos parezca pasado de rosca. La película se convirtió en un tremendo éxito que dio inicio, contra todo pronóstico, a una de las sagas del cine de terror -o slasher– más interminables de la historia, convirtiendo a Jason Voorhees –al igual que sucedió dos años antes con Michael Myers en la muy superior La noche de Halloween (John Carpenter, 1978)-, en uno de los psycho killer más carismáticos de la cultura popular. Sin embargo, no sería hasta la tercera entrega de la serie cuando Jason aparecería caracterizado con esa máscara de hockey a la que todos lo asociamos, puesto que aquí no se muestra en ningún (o casi ningún) momento. No obstante, este genial detalle no supuso traba alguna para un Cunningham que se las ingenió para mantener en tensión al espectador, algo que quizá no hubiese sido posible sin una banda sonora desquiciante que se encarga de hacer física la amenaza. 

Friday the 13th part 1 1980 (29)

Cuando un grupo de jóvenes monitores se reúnen en el campamento estival Crystal Lake, lugar que arrastra una terrible leyenda negra, no imaginan que esta idílica estancia mutará en una terrible pesadilla cuando empiecen a ser asesinados por una inquietante presencia; un ser que, tal y como hemos apuntado, resulta invisible a ojos del público. En relación con esto, cabe destacar el inesperado giro final del guión en el que, además, se narra con profundidad las causas de dicha leyenda, elemental para descubrir el origen de Jason y entender las secuelas posteriores. El problema de Viernes 13 es que en su día quiso ser transgresora, irreverente y provocativa -y lo fue, qué duda cabe-, pero con el tiempo se ha quedado en un espectáculo demasiado light. De este modo, y a pesar del buen puñado de escenas violentas que atesora el film -obra del, por otro lado, genial diseñador de efectos especiales y maquillaje Tom Savini, responsable una década después del remake de La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1961)-, hoy ninguna es especialmente memorable. Si acaso, conviene quedarse con el asesinato del personaje de un jovencísimo Kevin Bacon en una de sus primeras incursiones cinematográficas. Y, cómo no, con ese emblemático susto final, casi un guiño a Carrie (Brian de Palma, 1976), que dejó al público de la época petrificados y que, sí, es lo único que consigue asustar de verdad. 

La primera media hora, correspondiente a la llegada y adaptación de los personajes al nuevo lugar, apunta maneras, sobre todo por su excelente uso de una cámara subjetiva que se convirtió en clara seña de identidad del film y por su captura de todos los escenarios donde se desarrollará la acción,  que revelan una fotografía de gran calidad. Por lo demás, los tópicos de siempre: chicas y chicos guapos, dosis de sexo y unos personajes no sólo excesivamente desdibujados, tan faltos de cohesión y de personalidad como pésimamente interpretados. La única salvable es la mítica actriz Bersy Plamer, que accedió a interpretar a la madre del asesino por meras necesidades económicas, renegando en multitud de ocasiones de su papel. 

viernes13a

En resumidas cuentas, hay que valorar Viernes 13 en el contexto en el que fue rodada. Puede que al público de la época las películas con finales abiertos construidas en base a la suspensión total de la credibilidad -¿dónde está la policía cuando se le necesita?- y el matar por matar tuviesen su éxito, hoy el público necesita algo más. A saber: un guión más elaborado, una historia más atractiva y, sobre todo, el hacer uso de la terrorífica presencia del asesino principal. todo lo contrario de lo que sucede aquí. Todo eso hubiese bastado para ocupase un lugar más destacado a ojos de la crítica. Con todo, ocupa una posición privilegiada en la lista de películas de terror imprescindible para adolescentes, hasta el punto que Wes Craven la homenajeó en el imprescindible prólogo de Scream. Vigila quien llama (1996). Consciente, quizá, de que sin películas como Viernes 13 este título mítico nunca hubiese sido posible. 

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2 pensamientos en “Viernes 13

  1. Pues mira… A mi viernes 13 no acaba de hacerme el peso, pese a ser una de las míticas en su género, creo que dista mucho de lo que se dice de ella. Creo que esta sobrevalorada.

    • Totalmente de acuerdo! Aunque de cierta manera es un clásico del terror a mí me decepcionó un poco…qué le vamos a hacer. Me parecen muy superiores “Pesadilla en Elm Street” o “Scream”. Hay algunas de la saga de “Viernes 13” que me gustan más. Te estás convirtiendo en mi más fiel lectora! jaja 😉

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