Tarde para la Ira

Ganar el Goya a la Mejor Película cuando tus competidoras son Julieta (Pedro Almodóvar, 2016); El hombre de las mil caras (Alberto Rodríguez, 2016), Que Dios nos perdone (Rodrigo Sorogoyen , 2016) y Un monstruo viene a verme (J. A. Bayona, 2016), sólo puede certificar que la película premiada es, salvo error garrafal de la Academia de Cine, una auténtica maravilla. Y en este caso no se equivocó. Con semejante plantel de rivales, de un nivel extraordinario de calidad y perfección, resulta aún más meritorio el triunfo de Tarde para la ira, el debut en la dirección del reconocido actor Raúl Arévalo. Ganadora de 4 Goyas de los 11 a los que estaba nominada, este thriller seleccionado para la sección Orizzonti del Festival de Venecia es una de las óperas primas más deslumbrantes, fascinantes y extraordinarias que ha dado el cine español a lo largo de su historia. La veo y me resulta increíble que haya sido filmada por un director novel, por mucho que en sus venas corriera cine prácticamente desde que nació: cada plano, cada decisión creativa, cada construcción de los personajes y cada plano parecen más propios de alguien que lleva toda una vida dirigiendo -buen- cine que de alguien se pone por primera vez detrás de una cámara -exceptuando sus cortos Un amor y Foigrás-. 

Sigue leyendo

Cien años de perdón

Es curioso como un detalle aparentemente insignificante como la fecha en la que se estrena una película puede ser muchas veces un plus añadido. En este sentido, los productores de Cien años de perdón (Daniel Calparsoro, 2016) no han podido escoger mejor el día de lanzamiento de la que, quizá, sea una de las películas de atracos menos convencionales de la historia por el simple hecho de que, aquí, lo que menos importa es el atraco en sí. Coproducción entre España, Argentina y Francia, el noveno largometraje del director catalán se beneficia de la insoportable situación de corrupción política e institucional de nuestro país, la cual queda reflejada de forma inmisericorde en la película. En un momento en el que los españoles nos despertamos día sí y día también con un nuevo caso de corrupción en el Gobierno, se agradece un trabajo que saque las vergüenzas de nuestros responsables políticos de forma tan fidedigna y tan poco complaciente. En esta línea la nueva producción de Telecinco Cinema es cine social puro y duro. Y es que, tras un primer acto en el que nos creemos que los únicos malos de la película son los atracadores, llena la demoledora segunda mitad que nos demuestra cómo muchos de nuestros representantes públicos, más que serviciales funcionarios, constituyen una jauría dispuesta a todo en pos del dinero y el poder.

cien-años-de-perdón-luis-tosar-tráiler

Sigue leyendo

Murieron por encima de sus posibilidades

¿Es posible juntar a José Coronado, Eduard Fernández, Emma Suárez, Bárbara Lennie, Sergi López, Ángela Molina, Josep María Pou, José Sacristán, Luis Tosar y Carmen Machi en una misma película? La respuesta es afirmativa. Lo más sorprendente es que estas son sólo algunas de las primeras espadas del cine español que confluyen en Murieron por encima de sus posibilidades (2015), el nuevo trabajo del ganador de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián por Los pasos dobles (2011). Isaki Lacuesta vuelve a reinventarse con una película que huye de los parámetros establecidos y de cualquier convencionalismo; una obra salvaje, que exhala libertad por cada uno de sus poros, por la que el cineasta catalán se confirma como uno de los autores más personales y irreverentes de nuestra industria. Inscrita en esa tipología de películas sobre la crisis económica, Lacuesta hace en esta ocasión un excelente , punzante y corrosivo diagnóstico de la situación actual, poniéndose por bandera ser lo menos complaciente y lo más políticamente incorrecto posible. 

1410625487322

Sigue leyendo

Las ovejas no pierden el tren

Un escritor poco inspirado que hace tiempo que no saborea las mieles del éxito;  una mujer que intenta desafiar a su reloj biológico quedándose embarazada y otra desesperada por encontrar al amor de su vida; un anciano que padece Alzhéimer; la historia de un amor imposible… ¿El mayor drama de todos los tiempos? No: la última comedia de Álvaro Fernández Armero. Las ovejas no pierden el tren (2014), el regreso del cineasta madrileño a la gran pantalla tras 7 años dedicado a la televisión, es de esas películas con la habilidad de contarte cosas serias con risas; uno de esos trabajos que utilizan el humor como herramienta para reflexionar sobre temas de envergadura, como la madurez, la familia, la búsqueda del amor, las falsas expectativas… y, por encima de todo, la autodeterminación para romper con lo políticamente correcto. En efecto: el nuevo trabajo del director de las chispeantes e ingeniosas Todo es mentira (1994) o Nada en la nevera (1998)  es un  llamamiento a dar de lado a los cánones y a los plazos determinados que parece fijar la sociedad para triunfar, cuando lo único que ésto trae consigo es infelicidad y frustración. 

34494

Sigue leyendo

La isla mínima

Conviene decirlo de entrada: La isla mínima (Alberto Rodríguez, 2014), es un disparate de película. A todos los niveles. Entiéndase por “disparate” como el mejor calificativo que se puede aplicar a un trabajo que no sólo es un clásico instantáneo del cine español sino también uno de los thrillers más sólidos jamás realizados, nacionalidad aparte. A pesar de que el director andaluz no lo tenía nada fácil para superar a Grupo 7 (2012) -todo en aquella película nominada a 16 Goyas y ambientada en las barriadas sevillanas de finales de los 80 funcionaba con la precisión de un reloj suizo-, con La isla mínima asesta el golpe definitivo para consagrarse como un cineasta en mayúsculas. Ganadora de 2 premios en la 62 edición del Festival de San Sebastián -fotografía y actor principal-, la cinta consigue eso que para cualquier aficionado al séptimo arte es un auténtico milagro: lograr el sobresaliente en todos y cada uno de sus apartados. Todo, claro está, sustentado en un guión sin fisuras que bien podría estudiarse en las Escuelas de cine como paradigma del libreto perfecto. Robusta, envolvente y con personalidad propia, La isla mínima está llamada a dejar huella, poso, a permanecer en lo más hondo de los valientes que se atrevan a adentrarse en ella; en un ejercicio fílmico tan intenso que duele; tan realista que hace daño. Tan perfecto que asusta.

229 Sigue leyendo

La vida inesperada

Tras su debut en el largometraje con Fin (2012), atípico e incomprendido drama de tintes apocalípticos, Jorge Torregrossa dirige La vida inesperada (2014), un proyecto mucho más personal a pesar de estar firmado por Elvira Lindo, escritora curtida en guiones cinematográficos. Y es que, al igual que el protagonista de su nueva película, el alicantino también pasó 10 años en Nueva York -formándose como director-, ciudad de los sueños y las oportunidades, la tierra donde todo es posibleJuanito (Javier Cámara) también lleva una década en América, sólo que para lo que él ha nacido es para actuar. Sin embargo, la práctica casi siempre es más difícil que la teoría y, durante este tiempo, se ha dedicado a encadenar trabajos temporales, muy lejos del éxito que esperaba obtener cuando abandonó su España natal. En medio de esta lucha por sobrevivir en plena jungla urbana, Juanito recibirá la visita sorpresa de su primo (Raúl Arévalo), con el que no mantiene muy buena relación, en parte porque siempre ha envidiado su éxito. Sin embargo, durante su convivencia en la ciudad de los rascacielos, ambos se conocerán mejor y se darán cuenta que, en el fondo, tienen mucho de lo que aprender mutuamente.

6a00d8341bfb1653ef01a511993f53970c Sigue leyendo

8 citas

Manuale d´amore (Giovanni Veronesi, 2005) fue una de las primeras películas que retrató las diferentes fases por las que atraviesa el amor. Para ello dividió el relato en cuatro cortos, abordando en cada uno de ellos estas diversas etapas. Este título italiano es el referente más directo de 8 citas (Peris Romano & Rodrigo Sorogoyen, 2008), estimulante comedia coral española que, a lo largo de ocho historias románticas que finalmente se entrecruzan entre sí, va retratando cada uno de los periodos por las que transcurre una relación amorosa, desde el encuentro y el enamoramiento, la familia, la rutina, los celos y, finalmente, el reencuentro. Todas ellas van acompañadas de una ilustrativa y reflexiva frase, si bien la primera y la última de ellas son las que mejor resumen el espíritu del film: “Si el amor es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?” y “Bien está lo que bien acaba”. Uno de los aciertos de la película es que se limita a mostrar, siempre con la sencillez por bandera y alejada de cualquier atisbo pedagógico, las visicitudes de una serie de personas -algunas demasiado prototípicas, otras de carne y hueso- que experimentarán en primera mano sensaciones tan inolvidables como la primera cita o el primer beso.

Sigue leyendo