Marte

Se puede establecer un subgénero dentro del cine de ciencia ficción que es aquel que engrosaría todas las películas cuya acción transcurre en el espacio. Desde la pionera 2001: Una odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968) hasta la más reciente Gravity (Alfonso Cuarón, 2013), muchos han sido los ejercicios fílmicos que han permitido que cada vez sean más los estudiosos del cine que ya hablen de un subgénero como tal. La última en sumarse a esta lista es Marte (Ridley Scott, 2015), adaptación del best seller El marciano (Ed. B), el exitoso debut literario de Andy Weir. Y, aunque no defrauda, esta criatura de Scott está lejos de cualquier cima de la ciencia ficción que podamos mencionar, como la ya citada obra de Kubrick o los prodigiosos precedentes del propio autor, como Alien, el 8º pasajero (1979) o Blade runner (1982). Precisamente por la experiencia del director en un género que ha demostrado manejar muy bien no se explica que renuncie a inyectar más aliento épico y emoción a una propuesta altamente estimulante, perfectamente ejecutada, pero fría como el hielo, gélida. Y decir esto de una película en la que un hombre trata de sobrevivir en mitad de un planeta desértico es preocupante. 

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Más allá de la vida

Si ya de por sí cualquier película orquestada por Clint Eastwood suscita la máxima atención del espectador en la historia, si el proyecto en cuestión gira en torno a una cuestión tan controvertida como la muerte, el interés es doble. En la infravalorada e injustamente olvidada Más allá de la vida (2010), el maestro hace gala una vez más de su habilidad para seducir al público con un tema que a todos, en mayor o menor medida, nos suscita algún tipo de interés como es la vida después de la muerte. Sin embargo, quienes se acerquen a la obra de Eastwood en busca de respuestas saldrán decepcionados ya que el director adopta no sólo una perspectiva neutral, sino que además se muestra más partidario de formular preguntas que de responderlas. De ahí que la cinta, rodada en la última etapa de madurez del director, desprenda un cierto sabor a despedida; como si más que ante una película, estuviésemos ante una obra audiovisual de carácter existencial rodada por esa leyenda viva, por ese auténtico narrador de fondo de 80 años que, como el resto de los mortales, se replantea las preguntas básicas sobre el sentido de la vida. 

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Destino Oculto

Basada en el relato corto titulado “Equipo de ajuste” del aclamado escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, Destino oculto (George Nolfi, 2011) es una película de tintes filosóficos en el que se vuelven a dar cita temas como la política, el destino o la fantasía surrealista. Asuntos de cabecera, todos ellos, de un escritor en cuyas novelas se basan películas tan míticas como Blade Runner (Ridley Scott, 1982) o Minority Report (Steven Spielberg, 2002). La ópera prima del guionista Nolf es un thriller acerca del papel que juega el destino en la existencia de las personas. A través de una hábil mezcla de géneros, en la que tiene cabida desde el cine negro hasta el drama romántico, Destino oculto se plantea entorno al controvertido eje de hasta qué punto el ser humano es realmente dueño de su futuro o si, por el contrario, no es más que una marioneta cumpliendo con el inamovible e implacable plan trazado por el destino. Y, si así fuera, si en el fondo no gozásemos de capacidad de elección, ¿es posible cambiarlo?

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El indomable Will Hunting

Probablemente, si elaborásemos una lista con las películas más recomendables para la juventud, El indomable Will Hunting (Gus Van Sant, 1997), ocuparía uno de sus primeros puestos. Una de las cintas más aplaudidas del cine americano reciente consigue, sin necesidad de recurrir a los efectos especiales ni grandes algarabías, un relato que bien podría entenderse como una guía en la que aparecen reseñadas algunas de las claves para triunfar en la vida. La película, que ya digo que no cae en lo meramente comercial, se apoya fundamentalmente en un sólido y convincente guión -escrito por Matt Damon y Ben Affleck y galardonado con el Oscar- y unas interpretaciones que llegan al alma, destacando además de Damon, que se reveló como uno de los actores más preparados de su generación, un carismático Robin Williams en uno de los mejores trabajos de su carrera. El consagrado actor fue premiado con la otra estatuilla dorada que logró la película -de un total de 9 nominaciones-, y eso que el intérprete no hace acto de presencia hasta transcurrida casi una hora de metraje, lo que no quita con que su papel sea vital, protagonizando además las escenas más aplaudidas del film. 

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