Tarde para la Ira

Ganar el Goya a la Mejor Película cuando tus competidoras son Julieta (Pedro Almodóvar, 2016); El hombre de las mil caras (Alberto Rodríguez, 2016), Que Dios nos perdone (Rodrigo Sorogoyen , 2016) y Un monstruo viene a verme (J. A. Bayona, 2016), sólo puede certificar que la película premiada es, salvo error garrafal de la Academia de Cine, una auténtica maravilla. Y en este caso no se equivocó. Con semejante plantel de rivales, de un nivel extraordinario de calidad y perfección, resulta aún más meritorio el triunfo de Tarde para la ira, el debut en la dirección del reconocido actor Raúl Arévalo. Ganadora de 4 Goyas de los 11 a los que estaba nominada, este thriller seleccionado para la sección Orizzonti del Festival de Venecia es una de las óperas primas más deslumbrantes, fascinantes y extraordinarias que ha dado el cine español a lo largo de su historia. La veo y me resulta increíble que haya sido filmada por un director novel, por mucho que en sus venas corriera cine prácticamente desde que nació: cada plano, cada decisión creativa, cada construcción de los personajes y cada plano parecen más propios de alguien que lleva toda una vida dirigiendo -buen- cine que de alguien se pone por primera vez detrás de una cámara -exceptuando sus cortos Un amor y Foigrás-. 

Sigue leyendo

Anuncios

Que Dios nos perdone

3 años después de dar la sorpresa con Stockholm (2013), aclamada cinta de corte independiente que se hizo en el Festival de Málaga con los premios de Mejor Actriz, Director y Guión Novel-, Rodrigo Sorogoyen vuelve a situarse en la primera línea del tablero cinematográfico por el importante salto cualitativo que supone su segundo largometraje en solitario, la imprescindible Que Dios nos perdone (2016), ganadora del Mejor Guión en el Festival de San Sebastián. No es para menos: estamos ante la mejor película española del 2016, un thriller compacto y sin fisuras capaz de dejar con la boca abierta al espectador, que se mantendrá pegado a la butaca durante las dos horas que dura este espectáculo seco, opresivo y lleno de violencia. Habrá quien vea en el nuevo trabajo del director madrileño -el tercero, si contamos la comedia que co-dirigió junto a Peris Romano, 8 citas (2008)- una película de intriga. Y no le faltará razón. Pero también podría funcionar perfectamente como un extraordinario documental sobre la condición humana, como un espeluznante reflejo de nuestro tiempo o como una reflexión filmada acerca de la delgada línea que separa a los monstruos de la gente aparentemente normal.

quediosnosperdone

Sigue leyendo

Felices 140

“Poderoso caballero es Don Dinero”, rezaba Francisco de Quevedo en pleno Siglo de Oro español; una máxima en torno a la que Gracia Querejeta construye su séptimo largometraje: Felices 140 (2015). La directora de Cuando vuelvas a mi lado (1999) o Héctor (2004) explora en su nuevo trabajo lo miserable que puede llegar a ser el ser humano cuando hay dinero de por medio y cómo la codicia es un veneno capaz de pudrirlo todo. Un veneno -y esto es lo importante- del que nadie está a salvo. Ni siquiera quien presuma de ser éticamente intachable. ¿Acaso sabemos a ciencia cierta cómo reaccionaríamos si a nuestra mejor amiga o a nuestra propia hermana le tocasen 140 millones de € en la lotería? ¿Estamos seguros que no le pediríamos un poco de ese dinero para, por ejemplo, sanear nuestras deudas o vivir más cómodamente? ¿Hasta qué punto nos enfadaríamos si la agraciada no tomara la iniciativa de darnos ese dinero? Múltiples preguntas que van asaltando nuestra mente a medida que se consume en relato y que siguen golpeándonos al salir del cine. Y es que Felices 140 es una de esas películas que te obliga a tomar partido; un continuo golpe en el estómago que te hace replantearte lo que hasta ahora era un valor seguro. 

 descarga

Sigue leyendo

Caníbal

“Una historia de amor”. Así es como se nos ha vendido, a través del tráiler y de su magnético cartel promocional -bellísimo, por cierto-, la película Caníbal (Manuel Martín Cuenca, 2013). Aunque dicha afirmación choque frontalmente con su título, lo cierto es que no puede ser más acertada: el nuevo trabajo del director almeriense -parido diez años después tras su debut con La flaqueza del bolchevique (2003)- es uno de los romances más extraños, atípicos y adictivos que se han reflejado nunca en la pantalla grande. Así las cosas, lo primero que hay que señalar es que Caníbal no es una película de terror. O por lo menos no de terror al uso. Es cierto que su comienzo supone un mazazo en el estómago y que contiene alguna escena que puede echar para atrás al público más sensible, pero la película esquiva el tremendismo, difumina los aspectos más sórdidos y reduce a la máxima expresión, por tanto, todo lo explícito que encierra su potente historia. Porque lo que cuenta Caníbal es una auténtica salvajada: la historia de un reputado sastre de Granada cuya vida encierra una deleznable rutina: alimentarse de mujeres desconocidas, a las que mata previamente.

Caníbal-Foto-película-4215-

Sigue leyendo

Grupo 7

En Grupo 7 (2012), Alberto Rodríguez recupera el espíritu de otra de sus grandes obras: 7 vírgenes (2005), al desarrollar la trama dentro de ese circuito de barrios obreros y marginales del sur de España. En su quinto largometraje el realizador sevillano nos traslada a su tierra natal -tras haberse revelado como uno de los grandes de nuestra industria con títulos como After (2009) o con la citada película encabezada por Juan José Ballesta-, elaborando un complejo retrato de esa Andalucía cañí y castiza que caracterizó a finales de los años 80 unas tierras infectas de criminalidad y delincuencia. La base argumental de la historia, inspirada en hechos reales, está encabezada por un grupo de policías situados al margen de la ley. Se hacen llamar Grupo 7 y su objetivo pasa por limpiar las calles de Sevilla de todo tipo de maleantes para que la próxima celebración de la Expo universal de 1992 se pueda desarrollar sin incidente. Sus actos, en efecto, resultarán tan políticamente incorrectos como poco ortodoxos , situándose en la línea del todo vale y aplicando la cuestionable filosofía de que el fin siempre justifica los medios. 

Sigue leyendo