Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo

Tras su primera y nada desdeñable aproximación a los personajes en La gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003), Javier Fesser logra con Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (2004) la obra definitiva de este par de chapuceros agentes que el maestro Francisco Ibáñez creó en 1958. Primera incursión del director de Camino (2008) al mundo animado, la jugada no le ha podido salir mejor a Fesser, que logra no sólo la mejor película de animación de la historia del cine español, también la adaptación más fiel de las historietas de Ibáñez a la gran pantala. El film, en resumidas cuentas, tiene algo que ni la primera adaptación en carne y hueso de Fesser ni la que rodó más adelante Miguel Bardem –Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la tierra (2008)- tenían: esa locura irrefrenable, esa entrega sin complejos al porrazo y al slapstick constante que sólo la animación era capaz de conseguir. El film se nota dirigido por alguien que ama por encima de todas las cosas a sus personajes, que los conoce porque se ha devorado todas y cada una de sus historias en papel. Para prueba basta ver el agradecimiento final del director a su propio padre por haberle descubierto a estos dos iconos culturales que, por fin, tienen una película a su altura. 

29884

Sigue leyendo

Anuncios

El castillo ambulante

Tres años después de que Hollywood dejase de ningunear al cine de animación japonés en sus galardones más importantes gracias al sonado Oscar otorgado a El viaje de Chihiro (2001), Hayao Miyazaki se puso al frente de una película no tan contundente ni redonda como la protagonizada por esta niña de diez años en pleno proceso de madurez, pero igual de recomendable. En el clásico moderno de la animación El Castillo Ambulante (2004), que nuevamente sigue la máxima del Studio Gihbli como es el hecho de tratar a los niños -y adultos- como seres inteligentes, el director vuelve a ofrecer un pulso entre realidad y ficción, una nueva apología de la riqueza de la imaginación a la hora de escabullirse de un mundo ilógico, especialmente contaminado por la guerra. Firma, pues, una obra en la que el conflicto bélico nunca deja de estar presente por sus interludios -esos aviones militares surcando los cielos, esos tanques desfilando por las calles…-, entre una historia principal completamente descontextualizada, puesto que  Miyazaki sitúa a todas las guerras en la misma línea, la época es lo de menos.

el-castillo-ambulante Sigue leyendo

El viaje de Chihiro

En medio de un arte cada vez menos artesanal como el cine, enclaustrado en una vorágine informática capaz de ofrecer tanto brillantes como, en muchos otros casos, ficticios o acartonados resultados, se agradecen especialmente propuestas tan puras y virtuosas como El viaje de Chihiro (Hayao Miyazaki, 2001). Excelente ejemplo de cómo el cine de animación, en absoluto ajeno a la creación por medio del ordenador, puede no sólo sobrevivir sin la efervescencia digital sino, además, salir enormemente beneficiado prescindiendo de ella, lo primero que hay que destacar de esta obra maestra de Miyazaki es su aroma a añejo, esa esencia a película de toda la vida, a esa reivindicación implícita al trazo manual, a la técnica tradicional de animación instaurada, primero, por Quirino Cristiani en El Apostol (1917), primera película de dibujos de la historia del cine, y posteriormente por Walt Disney, productor de Blancanieves y los 7 enanitos (David Hand, 1929). No me cabe duda de que buena parte de la magia, del mensaje y de la fascinación visual de El viaje de Chihiro se hubiese quedado en el camino de haberse realizado dentro de una máquina.

iqKlO2C56g35M Sigue leyendo

La tumba de las luciérnagas

Dentro del cine bélico, los relatos contextualizados en la Segunda Guerra Mundial son tan numerosos que bien podrían constituir un subgénero en sí mismo. La tumba de las luciérnagas (Isao Takahata, 1988), icono del cine japonés, tiene la misma fuerza que El pianista (Roman Polanski, 2002) y es tan emotiva como Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998), con la única diferencia de que es una cinta de dibujos animados, lo que no deja de ser un excelente paradigma que evidencia la gran capacidad del cine de animación a la hora de transmitir emociones, así como de representar un hecho histórico de importancia capital. Estrenada el mismo año que Mi vecino Totoro (Hayao Miyazaki, 1988), ambas del aclamado estudio Gighli, existen entre ellas notorias diferencias a pesar de asemejarse tanto a nivel técnico -la extrema depuración visual, el excelente uso de los efectos sonoros, su fascinación estética, su cálida banda sonora- como argumental -la reivindicación de la imaginación como vehículo para afrontar los problemas o el peso de las relaciones fraternales-.

tombeaulucioles01vh4 Sigue leyendo

Mi vecino Totoro

La reticencia de algunos espectadores con el cine de animación, unido con la pobre calidad de muchas de las series japonesas que exportaba el país nipón al resto del mundo en la década de los ochenta, son los dos principales handicap a vencer para disfrutar de una obra tan entrañable y conmovedora como Mi vecino Totoro (Hayao Miyazaki, 1988), la cuarta película a cargo del mítico Studio Ghibli, el Pixar japonés, del que Totoro acabó su propio logotipo después de su arrollador éxito comercial -aunque, en realidad, la película no destacó en taquilla, sino que fue la estratosférica venta de peluches de Totoro por parte de un empresario lo que permitió a la productora a seguir haciendo películas y convirtió al film en un acontecimiento.- Máximo pilar de la compañía y automáticamente convertida en película de culto, en Mi vecino Totoro Miyazaki vuelve a adquirir un auténtico compromiso de amor hacia la naturaleza, reivindicando la corriente filosófica oriental tradicional que reza que únicamente mediante su conexión se puede alcanzar la máxima plenitud; de esta manera, desarrolla una historia trufada de buenas intenciones, desenvuelta en frondosos y nítidos paisajes, plagando de un torrente de color y belleza cada uno de los fotogramas de esta delicia visual que hará tanto las delicias de los pequeños como de los adultos debido a la universalidad de las cuestiones que recorren la obra de punta a punta.

totoro

Sigue leyendo

Las aventuras de Tadeo Jones

Resplandeciente ejemplo de lo bien que está evolucionando la animación española, y ostentando el trono de película de animación más taquillera de la historia del cine patrio -y en la segunda de todo el 2012, tras Lo imposible (J.A.Bayona, 2012)-, Las aventuras de Tadeo Jones (Enrique Gato, 2012) se convirtió, incluso antes de su estreno, en un irrefutable fenómeno social -y viral- sin precedentes en la historia del género en España. Gestada a partir del éxito de los dos cortometrajes del director vallisoletano -galardonados con sendos Goya-, esta parodia del arqueólogo Indiana Jones, primera producción animada de esa fábrica de éxitos llamada Telecinco Cinema en colaboración con el grupo Intereconomía, Las aventuras de Tadeo Jones debe buena parte de su triunfo a la intensa y perfectamente engrasada campaña de marketing a la que ha sido sometida: desde la constantes promociones por parte de la cadena comercial líder en nuestro país, Telecinco, hasta el apoyo de las radiofórmulas más influyentes al tema principal de su banda sonora, Te voy a esperar, de Juan Magán y Belinda. Factores, ya digo, que han potenciado un proyecto que, como ya hicieran en su momento Chico & Rita (Fernando Trueba & Javier Mariscal & Tono Errando, 2010) o Arrugas (Ignacio Ferreras, 2011), ha demostrado, además de que es posible aunar cine comercial y calidad, que la animación española poco tiene que envidiar a los gigantes USA.

foto-las-aventuras-de-tadeo-jones-12-275

Sigue leyendo