Jumanji: Bienvenidos a la Jungla

Hay películas que son intocables. Bien por el papel que desempeñan en la historia del cine o bien por la capacidad que tuvieron en su momento para marcar a toda una generación lo cierto es que, como digo, existen películas que -a priori- no admiten remakes, secuelas ni reboots. Jumanji, aquella joya que en 1995 nos enamoró a todos -gracias a su novedoso uso de los efectos digitales  pero, sobre todo, al inmenso carisma de su protagonista, el gran Robin Williams- es una de esas películas que tuvieron el poder de fascinar al mundo entero en su momento y que todavía hoy, más de dos décadas después de su estreno, se la recuerda con inmenso cariño. La mayoría que vimos este título siendo adolescentes nos sabemos la película de memoria y, aún así, somos incapaces de resistirnos a verla de nuevo cada vez que la vuelven a emitir por televisión. Era, sin duda, una de esas películas intocables. Por este motivo el público se echó encima del director Jake Kasdan cuando anunció que en 2017 estrenaría una nueva versión de la película original bajo el título Jumanji: Bienvenidos a la jungla. Y, para asombro de todos y el mío propio, el resultado ha merecido la pena.

Lo primero que hay que hacer para disfrutar de esta nueva entrega de Jumanji es olvidar en la medida de lo posible a su predecesora, pues Kasdan afronta el proyecto desde un punto de vista totalmente renovado del título que dirigió Joe Johnston en los 90 -de hecho funciona como una película totalmente independiente de la primera parte, a pesar de los constantes guiños que dirige a ésta-. En segundo lugar, liberarse de prejuicios: si de algo me ha servido esta película es a ratificar mi idea de que no es bueno emitir juicios de valor antes de ver una obra porque, como me ha ocurrido en esta ocasión, nos podemos sorprender. Jumanji: Bienvenidos a la jungla lo tenía todo para ser un completo desastre. Incluso el propio tráiler no auguraba nada bueno: tenía toda la pinta de película en busca de la rentabilidad automática a base de un reparto taquillero, efectos digitales a cascoporro y un guión más simple que la suela de un zapato. Y, en tercer lugar, para disfrutar con esta comedia de aventuras -o comedia de acción, un género que no abunda precisamente en la cartelera- es muy importante no tomársela en serio en ningún momento; ella no lo hace en ningún minuto de su metraje, así que nosotros tampoco deberíamos hacerlo. Si aplicamos los 3 requisitos previamente señalados, el disfrute está -casi- garantizado.

Esta historia en la que 4 jóvenes deben luchar por volver al mundo real después de ser absorbidos por un videojuego se beneficia sobremanera por la forma que tiene el director de hacer que la película sea, a nivel técnico, mucho más grande de lo que es. Con un ajustado presupuesto de 90 millones de dólares, da la impresión que la película ha costado el doble. Cada céntimo está perfectamente amortizado con el fin de que toda la familia disfrute de una historia que está hecha para ellos: desde el niño más pequeño al anciano más adorable. Todos podrán disfrutar con una película que lleva grabada a fuego la insobornable voluntad de que el público se lo pase bien y disfrute. Aunque a veces se desliza por el humor -excesivamente- infantil, la película tiene puntazos muy logrados -Karen Gillan y su nulo don para seducir a simple vista es quizá lo más divertido- y mantiene un tono amable y equilibrado a lo largo de su metraje. Entre sus múltiples virtudes está su curiosa y original manera de presentar a los personajes adultos -que al fin y al cabo son los protagonistas del film-: mostrando en pantalla los puntos fuertes y débiles de cada uno de ellos a través de sobreimpresiones, a raíz de lo cual el espectador pasa a conocerlos de forma instantánea. 

Si la película ha sido un éxito inesperado -lleva recaudados casi 700 millones a nivel mundial- y la crítica ha caído rendida a sus pies es porque pocas veces se estrenan películas tan honestas como esta: Jumanji: Bienvenidos a la jungla no engaña en ningún momento y da a su público exactamente lo que pide. En una época en la que cada vez es más frecuente que te den gato por liebre o en la que se intenta dotar de un trasfondo oscuro y metafórico cualquier proyecto, se agradece una película sin más pretensión que la de hacernos pasar un buen rato, sin dobles lecturas ni dobles capas. Por favor, no subestimemos a un tipo de cine tan digno y, sobre todo, tan difícil de hacer como cualquier otro. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s