Marc Crehuet: “El humor es una gran herramienta para la reflexión”

¿Se puede hacer humor de casi todo?; ¿Por qué hay gente a la que le cuesta entender el humor negro?; ¿La comedia tiene que ser necesariamente una forma de evadirse de la realidad o, en ocasiones, puede ser todo lo contrario? A estas y otras preguntas nos responde el director y guionista Marc Crehuet que este mes estrena su primer largometraje, “El rey tuerto” (2016) , adaptación de su propia y prestigiosa obra de teatro homónima de 2013. Defensor a ultranza del humor, el director catalán nos deja en esta interesante charla algunas perlas que conviene remarcar, como que “un buen gag o chiste puede desmontar más rápidamente un discurso que cualquier sesuda argumentación” o que “el humor es muy útil para desmontar prejuicios e ideas preconcebidas”. También hablamos con él del (gran) componente de crítica social que encierra su obra, de las diferencias entre la versión teatral y cinematográfica y, como amante del cine que se sustenta principalmente en el texto, de lo mucho que echa de menos los diálogos en el cine contemporáneo. Pasen y lean a un autor que asegura que risas y reflexión pueden ir muy, muy de la mano. 

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Marc Crehuet asegura que el trabajo de los excelentes profesionales que han trabajado en “El Rey tuerto” ha sido maravilloso, y que el resultado final “ha superado de largo mis expectativas”.

Debutas en el largometraje con “El Rey tuerto”, adaptación de tu propia obra de teatro.  ¿Contento con el resultado?

Mucho. Es mejor de lo que podía imaginar, sobre todo por la estética. He tenido la suerte de contar con tremendos profesionales como Xavi Giménez en la Dirección de Foto o Sylvia Steinbrecht en el Arte. Su trabajo es maravilloso y supera de largo mis expectativas.

¿Qué similitudes y diferencias hay respecto a la obra de teatro original y la película?

El texto es prácticamente el mismo. Esta sería la mayor similitud. La gran diferencia es el punto de vista. En el teatro, la mirada es del espectador y, en el cine, en cambio, del director, que decide dónde poner la cámara. Para mí, desde el momento en que hay un punto de vista marcado por el emplazamiento de la cámara ya no hay teatro. Tampoco en el teatro hay primeros planos, ni travellings, ni montaje (que marca el ritmo) ni fotografía…Así que, a parte de uitlizar el mismo texto, el resto no tiene nada que ver.

¿He sido un obstáculo adaptar una obra excesivamente teatral (un único escenario, pocos personajes….) como esta al cine?

Cuando me puse a trabajar la adaptación de la obra, escribí una primera versión del guión en la que lo “abrí” a nuevas localizaciones, personajes, subtramas…Hice lo que se supone que es mas cinematográfico, para que “respirase” mas. Pero me di cuenta de que no me gustaba que respirase. Al contrario: quería que la historia sucediese en un espacio opresivo. Decidí que quería rodar el texto tal cual estaba, en una sola localización para conseguir ese efecto. Y no sólo buscaba un efecto asfixiante: la idea era que el piso de los protagonistas transmitiese una cierta sensación de artificilidad. Quería que el piso de David y Lidia fuese una especie de “casa de muñecas”, un espacio construído con un sistema de creencias que resulta ser mas frágil (e irreal) de lo que ellos creen.

Por otro lado, a mí me gusta (también) el cine que se sustenta principalmente en el texto y los personajes: La Huella, de Mankiewicz, El Sirviente, de Losey, Doce hombres sin piedad, de Lumet, La muerte y la doncella o Un diós Salvaje de Polansky…Creo que a veces no hay necesidad de un gran despliegue formal para contar una historia interesante. Me gusta oír a los personajes hablar, enfrentar sus ideas…me gustan los diálogos. Y es algo que, como espectador, a veces echo de menos en el cine contemporáneo.

¿Hasta qué punto “El Rey tuerto” habla del aquí y ahora? ¿Tu intención a la hora de escribirla era hacer una crítica social?

Evidentemente, desde el momento en el que tratas un tema así hay un componente de denuncia. La primera versión que escribí de la obra era casi panfletaria, escrita desde la indignación. Pero después, a través de los distintos puntos de vista que me brindaban los personajes (tan opuestos entre si) me dediqué a romper esos discursos tan vehementes, a exponer sus fisuras…me dediqué, de alguna manera, a reírme de mí mismo. Creo que el humor sirve también para eso: a veces un buen gag o chiste puede desmontar mas rápidamente un discurso que cualquier sesuda argumentación.

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Marc Crehuet en pleno rodaje de “El Rey tuerto”. El director se deshace en elogios hacia sus actores, los cuales, según su opinión, “tienen un talento y una energía brutales”.

¿Se puede hacer humor de todo? ¿Hay límites en el humor?

El límite lo pone cada uno. A mí, por ejemplo no me gusta personalizar: poner nombres y apellidos reales, señalar con el dedo a una persona concreta para reírme de ella. Por lo demás, creo que no sólo se puede hacer humor sobre todo sino que además es muy útil para desmontar perjuicios e ideas preconcebidas. Yo incluso me atreviría a decir que el humor pierde el sentido si no se cruzan ciertos límites. El humor es una gran herramienta para la reflexión. A veces te ríes y, sin ser muy consciente, puedes estar planteándote temas importantes.

¿El humor negro te permite explorar unos temas que con otro tipo de humor sería prácticamente imposible? ¿Crees que hay gente a la que le cuesta entender este tipo de humor?

Si partes de una situación como esa y te planteas escribirla en género de comedia, el humor negro surge de forma natural. La peli empieza como una comedia de “cena de parejas” y un humor mas blanco, pero se va oscureciendo a partir del momento en el que la victima y el agresor se reconocen como tales.

Respecto a si hay gente a la que le cuesta entender ese humor…Yo te diría (por la experiencia en teatro y lo que vamos viendo en los pases de la peli) que la gente se ríe de forma distinta en función de si es un tipo de humor u otro. Miki Esparbé bromeaba con que la gente a veces se reía con la o: jojojo…Se refería, claro, a esta risa que hacemos con la boca pequeña cuando no sabemos si debemos o no reírnos de algo. Cuando la moral está por encima de la razón.

¿Satisfecho con el trabajo de los actores en la película?

Mucho. Son muy grandes. Tienen todos una energía, una entrega, una imaginación y un talento brutales.

¿Cómo venderías tu película a alguien que no ha oído hablar de ella para que fuese a verla al cine?

Es una comedia divertida, a veces oscura, sorprendente y que genera debate.

Uno de los aspectos más destacaos de la película es su desenlace inesperado y brutal. ¿Qué te gustaría que la gente pensara al salir del cine?

Cuando escribía el texto para el teatro me surgían muchas preguntas que no era capaz de responder. En algún momento incluso llegué a pensar ingenuamente que a través de algún personaje hallaría respuestas definitivas…pero evidentemente no fue así. La inquietud por encontrar esas respuestas me llevó a trasladar las preguntas al espectador. Creo que es importante que nos planteemos colectivamente las cosas para tratar de encontrar una salida a esta crisis del sistema. Creo que es necesario ponerse en el punto de vista del otro. Hay algo en la película de llamada al diálogo.

En los últimos años el cine español se ha mostrado comprometido con los dramas humanitarios y la crisis política e institucional que atraviesa España con películas como “Techo y comida”, “B de Bárcenas”, “El mundo es nuestro”… ¿crees que el cine español ha respondido bien a la hora de reflejar la crisis actual? 

Creo que ha respondido de una forma lógica y natural. Sería extraño que, con todo lo que está pasando, las películas se mantuviesen totalmente al margen. Hay que poner los temas importantes sobre la mesa…hay que hablar.

La mayor parte de los éxitos del cine español son comedias, lo que evidencia que la gente quiere ir al cine a evadirse de la realidad y echarse unas risas. ¿Te gustaría seguir haciendo comedias (bien de humor negro o bien de humor más popular)?

No estoy de acuerdo en que la comedia sea necesariamente una forma de evadirse. Como he comentado antes, creo el poder de este género radica precisamente en lo contrario.

Yo no puedo evitar utilizar el humor en mis textos…no es algo premeditado, surge así…Supongo que se debe a mi visión de la realidad. En las historias que nos pasan en la vida, pocas veces hay sólo drama, o sólo comedia…lo habitual es que se mezclen los géneros.

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