El juez

Mal asunto cuando al día siguiente de ver una película ésta ya se te ha olvidado por completo. Me ha sucedido con El juez (David Dobkin, 2014), anodino y tremendamente convencional drama judicial que intenta dar gato por liebre. Construída en base a una historia que ya hemos visto mil veces, no encontramos en ella nada especialmente remarcable, más allá del portentoso duelo interpretativo entre sus protagonistas -un Robert Duvall y un Robert Downey Jr que hacen subir varios enteros la función con cada uno de sus enfrentamientos dialécticos-. Lo grave es que ni su excelsa pareja principal logra salvar un desaguisado que está más cerca del telefilm de sobremesa -premeditamente envuelto, eso sí, en una factura por encima de la media para engatusar a los Académicos- que del drama judicial con enjundia que pretende ser. El intentar hacerse con todos los premios habidos y por haber es una fórmula que se repite año tras año: ya lo intentó sin éxito en 2013 ese desastre llamado El mayordomo (Lee Daniels, 2013), pero parece que Hollywood sigue pensando que el público va a aprobar una película por el simple hecho de que ésta hable de cosas importantes y juegue a ponerse seria y trascendente. Agito en una coctelera el tema de la integridad moral, lo mezclo con la fuerza de los recuerdos y, como colofón, añado un poco de relación paternofilial y…¡que me pongan la alfombra roja que los Oscar me esperan! En este caso, el destino más apropiado serían los Razzie.  

31961

¿Acaso no nos sabemos de memoria la historia de ese protagonista que regresa a su pueblo natal después de muchos años de ausencia y se encuentra con su padre, con el que no mantiene precisamente una buena relación? En esta ocasión es el implacable abogado de Chicago Hank Palmer (Robert Downey Jr, también productor de la cinta) el que retorna al pueblo de su infancia y Joseph Palmer (Robert Duvall), el padre al que hace tiempo que no ve y que, en esta ocasión, está acusado de asesinar a su ex mujer. El resto, lo de siempre: la antigua novia que sigue tan escultural como hace años, los hermanos que aportan el tono cómico (¿¡cómico!?) a la película, la niña que intenta poner la nota tierna al conjunto… todo tan prefabricado y tan carente de alma que termina agotando. Los bostezos se suceden a partir de los 5 primeros minutos, el tiempo suficiente para darse cuenta de la gran tomadura de pelo que es El juez, una película que le viene grande a su director. No ayuda mucho el hecho de que dure más de 140 minutos, de los cuales podrían amputarse fácilmente la mitad. Innecesariamente alargada -un detalle en sintonía, insisto, con la gran epopeya épica que pretende ser-, conviene que el público exigente se mantenga a años luz de esta vomitona de clichés, personajes intrascendentes -los guionistas están tan preocupados en cargar con el peso de la película a la pareja de actores principal que se olvida de pulir, aunque sea mínimamente, al resto del reparto- y situaciones mil veces vistas. Pereza máxima.

A pesar de que tiene destellos de lucidez -todos correspondientes al tour de force entre Downey y Duvall, único estímulo de una obra anodina en todos sus frentes-, al final sólo se queda en eso, simples destellos. El juez es un completo quiero y no puedo; la prueba empírica de una película que juega a ponerse intensa sin que disponga de las armas para conseguirlo. Lo que en lenguaje llano se considera una estafa. Sí que es verdad que en el conjunto hay un par de escenas con cierto empaque emocional, como la del cuarto de baño -quizá el único fragmento que destila verdad en medio de un producto tan políticamente correcto y tan falso que da hasta repelús- o la escena final, pero son meras ráfagas en medio de tremendo desaguisado. Es tal el tamaño del desastre que no sé a qué poner peor nota: si a su ridícula trama criminal, a su mal llevada historia de amor absolutamente ruborizante o a la comicidad, por llamarla de alguna forma, que el director pretende conseguir con los hermanos del protagonista, dos personajes que consiguen el efecto contrario: ponerme de mala leche con cada una de sus ridículas e innecesarias apariciones. 

JUDGE, THE

Es tan insustancial y deja tan frío al personal que no conviene escribir mucho más de El juez, una historia que ni el gran carisma de su actor principal logra salvar de la quema. El resultado final no llega a ser tan mediocre como su homóloga El mayordomo, pero sí muy insuficiente. Si la olvidas al día siguiente de verla no te preocupes por si padeces de amnesia: todo es fruto de la incapacidad del director por hacer que perdure en el recuerdo, por su incapacidad de atesorar, filmar una escena, una única escena, que nos remueva las entrañas. Lo único que consigue que removamos es el reloj de nuestras muñecas, contando los minutos para que aproxime el final de esta historia que con otro guión más trabajado y en manos de otro cineasta, hubiese sido hasta simpática y no el chute de tópicos que finalmente es. Se levanta la sesión. 

Anuncios

4 pensamientos en “El juez

  1. ESTOY DE ACUERDO CONTIGO, PERO, A MÍ ME GUSTÓ…. NO TODAS LAS PELIS TIENEN QUE SER DE OSCAR, ES UNA PELICULA BIEN HECHA, QUE LO QUE QUERIA TRANSMITIR, LO HACE DE UNA FORMA CLARA. LOS ACTORES MUY BUENOS, HISTORIA REAL, NO ES UNA PELICULA 10, PERO BASTANTE ENTRETENIDA.

    • En primer lugar gracias por tu comentario! Hay cosas de la película que me gustaron, pero en general creo que es bastante tópica y que le falta “chicha” por todos lados. Tienes razón en que los actores están estupendos, eso está claro, pero me ha faltado algo más. En cualquier caso discrepar sobre una película es la grandeza del cine, no se puede estar de acuerdo con todo. Un abrazo y gracias por leer mi blog! 🙂

  2. Sí, es cierto que cuando la estás viendo vas pensando…”y esto??” .
    Francamente a mi me hizo llorar la interpretación de Robert Duvall, es un actorazo de los pies a la cabeza. Y la relación familiar me pareció interesante, como la vida misma.
    Pero la historia va como deambulando, de un lado para otro…los vídeos de su madre recién fallecida, la hija hablando con su padre sobre la separación, la duda de paternidad sobre su ex,… por no hablar del caso que ocupa la trama, sobre un delincuente del que no tenemos ni la más mínima idea,… A veces en algunas películas resultan interesantes algunos vacíos porque forman parte de la historia que se nos quiere contar, pero no es el caso de El juez.
    Pablo eres un crack! Besos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s