Troll Hunter

A comienzos de la década de los 80 Holocausto Caníbal (Ruggero Deodato, 1980) sentó un fantástico precedente en la historia del cine: con ella se inauguraba de forma oficial el subgénero del found footage o metraje encontrado, técnica cinematográfica consistente en rodar una obra en primera persona con continuas apelaciones de los actores a cámara y cuya misión principal, su verdadera razón de ser, es convencer a los espectadores de que lo que se narra es tan verdadero como la vida misma. No fueron pocos los que creyeron que los crímenes acaecidos en plena selva amazónica de Holocausto caníbal eran reales, como también son numerosos los que a día de hoy todavía tienen pesadillas con la leyenda de la Bruja de Blair a raíz del falso documental  El proyecto de la Bruja de Blair (Eduardo Sánchez, 1999), el otro gran exponente del subgénero. Troll Hunter (André Ovredal, 2010), uno de los últimos grandes ejemplos de found footage, suma a todos estos elementos el tema fantástico o mitológico al hacer virar la obra en torno a los trolls; unos seres propios de los cuentos de hadas que aquí son los protagonistas de una predestinada a engañar al público a base de su empecinamiento en hacernos creer que lo que nos están contando sucedió en la realidad.

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Escrita y dirigida por el propio director -del que no se conocen más trabajos, a pesar de la buena forma que demuestra aquí-, Troll Hunter supuso toda una sorpresa en el cine noruego reciente por, de alguna manera, involucrar a la clase política en su trama. El film narra las peripecias que un grupo de estudiantes de periodismo deben emprender para destapar una conspiración de Trolls gigantes; de esta manera descubrirán que el Gobierno de su país lleva años ocultando su existencia. ¿El motivo? Todo apunta a que es un secreto que ha permanecido encubierto desde las altas esferas para no alarmar a la población pero las interpretaciones, de lo más jugosas, abren otras vías como el empecinamiento de no contar la verdad por parte de los políticos -por terribles que sean las consecuencias-. Teorías sociales al margen, Troll Hunter es ante todo una película de terror. Pura y dura. El film te va envolviendo en un tsunami claustrofóbico en el que, aún sabiendo que es un estrambótico y surrealista documental, terminas creyéndote para de lo que te están contando.

Las bazas con las que cuenta la película no son pocas: a su excelentes diseño de producción, ejemplificado en el original y ambicioso diseño de sus místicas criaturas -que disimulan el bajo presupuesto del film-, hay que sumar la calidad de su fotografía: Troll Hunter saca partido de las impresionantes vistas de los paisajes de los fiordos noruegos, apropiadísimo escenario para ubicar a estas criaturas. Además, es de agradecer cómo un ejercicio que no habría podido pasar más allá de lo risible se refugia en una coraza impermeable, amniótica, con personalidad propia, amparada en su robustez atmosférica. En el lado opuesto, hay que lamentar una excesiva inestabilidad de la cámara y una cierta tendencia al zoom. El otro talón de aquiles de la producción es un desenlace algo abrupto y su ausencia de giros dramáticos más allá de la primera aparición de los monstruos a los protagonistas a la media hora de película; una escena, por otra parte, tan genial que además nos regala una de las mejores estampas de todo el cine noruego: la de ese Troll congelado en plena noche por un gigantesco foco de luz. Además, tampoco sería descabellado interpretar la película como una especie de tesina acerca de cómo abordar un hecho de estas dimensiones en el mundo periodístico -testimonio de testigos o personas relevantes en la causa, acceso al lugar de la noticia, etc-.

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Presentada a concurso en la edición del Festival de Sitges de 2010, Troll Hunter ha tenido una distribución comercial irregular, y en países como España se estrenó directamente en DVD. Pese a todo, Hollywood ya prepara el inevitable remake del proyecto, que en este caso pinta mejor que lo habitual al situarse Niel Marshall -autor de la notable The Descent (2005) o la digna Doomsday: el día del juicio (2008)- al frente del mismo. En resumen, Troll Hunter es la cristalización cinematográfica del enorme potencial que ofrece el falso documental para confundir al público y, en última instancia, disfrazar ciertos aspectos sociales. 

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