En 80 días

Cuando pensamos en películas de corte homosexual las asociamos con aquellas protagonizas por un colectivo joven que, con mayor o menor fortuna, buscan su lugar en un mundo (aún) no lo suficientemente receptivo, tolerante. A una abrumadora minoría se le ocurre imaginar una historia sustentada en dos ancianas de 70 años y, para más inri, ambientada en el mundo rural.  Es tan sólo uno de los méritos que atesora En 80 días (José María Goenaga & Jon Garaño, 2010), cinta que pone sobre la mesa un tema tan comprometido y tabú como el lesbianismo en la tercera edad; esa que se vio obligada a adherirse a la heterosexualidad en unos tiempos en los que la dictadura del franquismo y el estigma de la religión no sólo no daba (no dan) alternativas en cuanto a libertad sexual, sino que incluso las castigaba con la cárcel, las perseguía con la muerte. Es por ello que se hacen especialmente necesarios títulos que, de forma injusta, jamás conquistaron los circuitos de cine comerciales en nuestro país -ni qué decir ya en el extranjero- originando que el público que critica con saña el cine español -y los que lo amamos- se priven de ver obras de arte de tan aplastante perfección como esta.

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Si ya de por sí son escasos los ejemplos que encontramos en cine de películas que aborden la homosexualidad femenina -después de que La calumnia (William Wyler, 1961) se convirtiese en una de las pioneras en abrir esta veda temática en la gran pantalla-, la muestra se reduce significativamente si nos ceñimos a relatos basados en la edad adulta. En esta línea, En 80 días, en sintonía con la también vasca Ander (Roberto Caston, 2009), resulta casi inédita. Este nado a contracorriente desde el punto de vista comercial -no sólo por la temática y el desconocimiento de sus actores, encima está rodada en euskera-, expone el drama de dos amigas de la infancia, Axun (Itziar Aizpuru) y Maite (Mariasun Pagoaga), que se reencuentran tras más de medio siglo sin verse en el hospital de San Sebastián al que la primera acude regularmente a cuidar al ex marido de su hija. Pronto se percatarán de que la estrecha relación que las unió en el pasado ha vuelto a florecer, hasta que se produce un beso que hace temblar los cimientos de sus vidas, despertar algún fantasma del pasado. Al impecable trabajo de las dos actrices principales que nos roban el corazón desde la primera escena -¿de dónde han salido esta maravilla de intérpretes? ¿por qué, como en el caso de Pagoaga, no han hecho más cine?-, se sume el antagónico retrato que se hace de ellas: mientras Axun se nos dibuja como una mujer tradicional, sin estudios, conformista y tan servicial que vive obcecada en servir a su marido con el que vive en un caserío, el perfil de Maite atiende al de una mujer de ciudad, moderna, culta, obstinada y luchadora.  Una dicotomía de realidades sociales que En 80 días plasma con absoluta brillantez.

Estructurada en 80 días, algo que recuerda a la también de corte independiente 500 días juntos (Marc Webb, 2009), esta inabarcable cinta penetra en el mundo gris, oscuro de Axun, y se recrea en mostrarnos la enmohecida y absolutamente resignada relación que mantiene con su marido, el cual ni siquiera duda en hacerle chantaje emocional para que siga a su lado los pocos días de vida que, según él, le quedan. Eso va haciendo mella en la salud de la protagonista, visiblemente más afectada por la edad que su amiga. Es por ello que el espectador disfruta especialmente las escenas que comparte con Maite, auténtico soplo de aire fresco en su existencia, y de cómo una relación de amistad va mudando en algo más profundo. Un paseo conduce a un cine; un cine a una (imprescindible) conversación sobre la sabiduría; una conversación sobre la sabiduría a un paseo en barca; un paseo en barca a una copa de champán, y una copa de champán a un beso, acaecido justo en el instante de un estrepitoso rugir de las olas que no hacen sino simbolizar la libertad; la misma que Axun jamás ha podido degustar. Mientras, los recuerdos de la infancia, infatigables, persiguen  a estas dos mujeres, que en el fondo saben que se necesitan, apartado en el que el film deja entrever una excelente labor de montaje. Todo narrado a través de una potente carga emocional, con unos giros de guión que logran incluso sorprender y engañar al público -atención a las escenas de la salida de Axun del anfiteatro o del entierro-, abogando en todo instante por el humanismo -esa protagonista que, aún en contra de su marido y su hija, va a cuidar a un hombre enfermo porque “es lo que hay que hacer”– y la tolerancia que son las que, al final de la proyección,  no hacen sino provocar un nudo en la garganta. El enclave geográfico, esos paisajes rurales o esa majestuosa Playa de la Concha, va en perfecta sincronía con la esencia intimista, regeneradora del film. 

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No caigamos en el error de focalizar este tipo de cine, y ésta película en concreto, al público LGTB. Porque En 80 días es un valiente ejercicio que disfrutarán por igual aquellos que piensen que nunca es tarde si la dicha es buena; los que aún confíen que, en materia cinematográfica, puede ser más elegante sugerir que mostrar -todo un acierto que el fragmento del ¿encuentro sexual? se deje a la imaginación del espectador- ; los que aún apuesten en que se puede filmar un desgarrador melodrama barnizándolo, de arriba a abajo, de un humor que jamás nos quita la sonrisa de la cara o, por último, los amantes de los epílogos descorazonadores, esos que te dejan petrificado en el asiento. De fabricarse más cine peninsular como este, en el que creo más que en la mayoría de campañas de política social orquestadas por nuestros políticos, quizá en el futuro no se escuche eso que suena en la película y que, para el que esto firma, hace un daño terrible a los oídos: “no conozco a ninguna lesbiana de 70 años”.  ¿Alguien duda de que es una película urgentemente necesaria? 

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4 pensamientos en “En 80 días

    • Gracias por tus palabras. Me alegro que con mi post te hayan entrado ganas de ver la que, para mí, es una de las mejores películas españolas de las últimos años. Un canto -profundo, intenso, doloroso- al amor. Un saludo!!

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