Toro Salvaje

Desde Rocky (John G. Avildsen, 1976) hasta Alacrán enamorado (Santiago A. Zannou, 2013) pasando por Million Dollar Baby (Clint Eastwood, 2004), son numerosos los ejemplos en los que la Historia del Cine ha usado al boxeo de materia prima principal, en ocasiones como pretexto para hablar de asuntos más profundos, como el afán de superación, la capacidad de derrota o, sin ir más lejos, el deporte como catalizador de emociones. Toro salvaje (Martin Scorsese, 1980), que supuso la cuarta colaboración entre el aclamado director y su actor fetiche Robert de Niro -tras Malas calles (1973), Taxi Driver (1976) y New York, New York (1977), bien podría coronar este ranking.  Rodada sin pudor alguno y envuelta en todo momento en un atmósfera tan ruda como inquietante, estamos ante algo más que un simple biopic de Jacke La Motta, figura crepuscular en la historia del boxeo, campeón mundial en la categoría de pesos medios: es un lapidario estudio psicológico de una de las personalidades que más de cerca conoció el sabor del éxito, la derrota, la redención y la frustración.

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La obra es un continuo vaivén temporal por el que se intenta arrojar luz sobre el controvertido Jack La Motta, figura tan idolatrada profesionalmente como detestada en el ámbito privado. La obra de Scorsese recrea con meridiana claridad un capítulo crucial en el deporte que aún sigue dividiendo a partidarios y detractores: por un lado, se nos muestra como el mítico boxeador no se amordaza para conseguir su sueño, haciendo gala de un majestuoso y admirable espíritu de superación. Por otro, Toro Salvaje -apodo con el que también se conocía a La Motta-, también nos muestra la cara menos amable del que muchos aún consideran un héroe: soberbio, misógino, violento, inseguro -frustrado en el terreno sexual-, y, lo que aún es más grave, maltratador. Scorsese, pues, no se muestra condescendiente con su rol principal, sino que intenta situarse lo más cerca posible a la realidad.  El encargado de dar vida a este cáustico personaje, de múltiples registros, de personalidad tan bipolar como fascinante, es, como ya hemos apuntado, un inmenso Robert de Niro catapultado tras este trabajo a la cabeza del star system norteamericano. Auténtica pieza angular de la película, sobre sus hombros recae el peso de un trabajo para el que tuvo que experimentar una radical transformación física. Esto, junto a su riqueza de registros interpretativos, dio como resultado una de las creaciones más poderosas de su carrera. Su trabajo se vio recompensando con uno de los dos Oscar -el otro para Mejor Montaje-, que atesoró una película nominada a 8 candidaturas. Lo increíble del asunto es que el espectador logra sentir simpatía, incluso afecto, por un personaje que condensa algunos de los defectos más irracionales del ser humano.

Provocativa en su lenguaje, seca en su violencia y magistral en el apartado técnico, esta historia de ascensión y caída no ha perdido un gramo de frescura con el paso del tiempo. Los años han ido dándole la razón a un proyecto que supo adecuarse al tono  tanto las escenas de amor -impagable cuando la futura mujer de La Motta, Vicky La Motta (Cathy Moriarty) le besa las heridas, a petición de éste-, como en las luchas en el cuadrilátero, ambas exprimidas al límite. Una dicotomía dominada, por igual, por la fuerza de la pasión. Scorsese demuestra saber manejarse encima del ring de boxeo con una habilidad aplastante, haciendo uso de la brevedad de los planos, hecho por el que se consigue un resultado más impactante, más explícito, logrando unas escenas de gran plasticidad y realismo, capaces de provocar que incluso el personal se revuelque en sus asientos. La gran virtud del realizador es reconvertir, lo que a priori podría resultar obsceno y vulgar, en fotogramas de azarosa belleza, rebosantes de verdad, de poesía tan onírica como la que tiene lugar en los títulos de crédito iniciales: tres minutos donde se rezuma la mayor dosis de emotividad que desprende un relato trenzado con melancolía y nostalgia. La estampa de un La Motta ralentizado, en grandioso y paradójico blanco y negro -ya que aporta más contrastes y luminosidad que muchos films en color-, bajo la sinfónica y quebradiza partitura principal -en perfecta sincronía con las imágenes- son una excelente carta de presentación de lo que está por llegar.

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De estilo casi documental, subyugante, y haciendo un rico -y acertado- uso de la escala de planos, esta exploración de los bajos fondos, de los personajes fracasados que siempre han interesado a Scorsese, pueden desprenderse dos lecturas fundamentales: cómo la propia ambición personal, cuando es desmedida e incontrolada, puede erosionar todos los demás vértices/pilares de tu existencia-el sentimental, el familiar…-, y, en segundo lugar, cómo el verdadero éxito, al final, no es tanto los títulos conseguidos, si ésto no ha llevado implícito el haber sabido mantener una cierta coherencia y estabilidad personal digna del más mínimo respeto. Aunque, en esencia, puede que no sea más que un -a pesar de todo- sentido homenaje a un personaje que, en el fondo, no era más ambiguo que la vida misma, tan aquejado y consumido por la mala suerte como ese Terry Malloy (Marlon Brando) de La ley del silencio (1954), al que la propia Toro Salvaje hace referencia de forma nada casual.

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5 pensamientos en “Toro Salvaje

  1. Excelente radiografía y comentario final de la película (como casi siempre, vamos ;). Unícamente no me queda claro a que te refieres con la escala de planos.

    Esta es sin duda una de las mejores pelis que he visto en los últimos años (y esto lo digo porque, como tú, hasta hace poco no la había visto).

    El reverso del sueño americano “fotografiado” con milimétrica sobriedad y exactitud por Scorsese.

    Extraordinaria, simplemente.

    Un abrazo colleague!

    • Me alegro que te haya gustado la crítica; yo no la recordaba tan buena, y me han impactado especialmente sus títulos de crédito. DOS MINUTOS Y MEDIO de GRAN cine, capaz de ponerte los pelos de punta. Un poco larga para mi gusto, pero es que yo soy de pelis cortas, de alrededor de 100 minutos.
      Otro abrazo pa ti! 🙂

  2. Me gusta mucho, creo que ha sido acertadìsimo todo! Destaco que me llama también la atención que el protagonista te genere tanta admiración cuando, como persona es digno de repudiar màs bien; y por supuesto, los títulos de crédito,que me da algo!! por ser un poco quejica, me ha faltado una línea de la pareja De Niro-Pesci,clave tambièn. Y no digo màs porque me parece que lo has hecho perfecto,como la peli.

    Un abrazo!!!!

    • Sin tu trabajo sobre la película hubiese sido mucho más difícil hacer la crítica! Gracias por dejármelo… no la recordaba tan buena, especialmente los títulos de crédito. PALABRAS MAYORES. Tenemos que verla juntos sí o sí. Un beso y gracias una vez más por leerme! :)))

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