¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre?

En mi ranking de comedias románticas más surrealistas de la Historia del Cine, ¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre? (Billy Wilder, 1972) -absurda traducción al español del título original, Avanti!–  ocupa uno de los primeros puestos. Inspirada de la obra teatral homónima de Samuel Taylor y unánimemente considerada un título menor del maestro, este agradable espectáculo, de argumento tan imposible como eficaz, funciona gracias a la habilidad con la que el director y guionista va tejiendo la relación de sus protagonistas; un vínculo que da comienzo de la forma más descabellada posible, pero que -¡oh, milagro!-, termina haciéndose creíble a ojos del espectador. Él es Wendell (Jack Lemmon), un americano amargado y tradicional; ella, Pamela (Juliet Mills), una extrovertida británica entregada al hedonismo. Dos personalidades opuestas que se cruzan en Italia, donde Wendell se traslada con motivo del fallecimiento de su padre en un accidente de coche. Será cuando descubra que éste tenía una amante, también fallecida en dicha tragedia y ésta, a su vez, una hija: Pamela. A partir de entonces se establecerá entre ellos una relación plagada de momentos hilarantes e infinidad de enredos, todos barnizados con ese aura de encanto de la que sólo Wilder sabía dotar sus películas.  

Avanti02

El fuerte vínculo que comienza a instaurarse entre los protagonistas es el eje de una producción que, como es habitual en el director, no renuncia a la crítica social lanzando, entre otros frentes, incendiarias líneas de guión al estilo de vida americano de la época, que aquí se define como materialista, obtuso. En este sentido, es como si Wilder entendiese a Italia como una especie de oasis, un colmado refugio donde escapar de una sociedad tan rígida como la que se respiraba en USA, aquejada también de una deficiente política exterior a la que la película lanza varios dardos envenenados. Este proceso de catarsis, ejemplificado en la frase de Pamela: “Italia no es un país, es una emoción”, se sustenta en varios de esos placeres de la vida a los que la película acierta a homenajear: desde esa música capaz de revitalizar el alma -y que nunca deja de sonar, hasta el punto que Wilder confía en su poder para transmitir emociones en muchos fragmentos, exentos por completo de diálogo-, hasta la gastronomía, pasando por esos edénicos paisajes en los que se ambienta la historia y, lo que es más importante, el espíritu de libertad que emana una película costumbrista en la que las escenas de los apacibles paseos en vespa, el amamantamiento de las madres a sus hijos al aire libre o ese gusto del cineasta por recrearse en el mar hablan por sí solas. 

Aunque la escena que mejor refleja el aroma irreverente de un film, en cierta media, adelantado a su tiempo, es el instante en el que ambos protagonistas, desnudos, se tumban en una roca en alta mar -un fragmento, dicho sea de paso, al que la censura de la época impidió traducir al español-. La pureza ambiental, casi regeneradora, que irradian cada uno de estos fotogramas justifican de por sí el visionado de una película rodada -y qué mejor ocasión que esta escena para comprobarlo- con elegancia y buen gusto. Sí es cierto que la la acción se podría haber condensado en media hora menos de metraje o que su intermitente agilidad le impiden estar dotada de ese ritmo desaforado de otras otras producciones del director como Con faldas y a loco (1959) o La tentación vive arriba (1955). Con todo, son defectos que no empañan un show disfrutable, tan vitalista que incluso desdramatiza a la propia muerte -la escena del depósito de cadáveres o la del asesinato en el hotel-. Además el film ha sabido desprenderse del adjetivo de antigua que le acuñó la crítica del momento. ¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre? ha demostrado, más de cuarenta años después de su estreno, que está más viva que nunca. 

QueOcurrioPadreMadre01

Pero, sin duda, lo que termina de engrandecer la película es la figura de Lemmon, quien demuestra una vez más ser un actor especialmente dotado para la comedia, sobre todo cuando toca desenvolverse en el terreno de la infidelidad, otra de las obsesiones de Wilder, como también lo era su condena a la delgadez a la que se ven abocadas las mujeres por culpa de una sociedad en la que el físico parece ser lo más importante. Con todo, conviene quedarse con su mensaje de que jamás, en ninguna circunstancia, conviene juzgar el prójimo: al fin y al cabo ninguno de nosotros sabemos a ciencia cierta dónde estaremos mañana. Es, sin duda, la lección más valiosa, junto con la arbitrariedad del amor -que, una vez más, se nos recuerda que puede surgir en los lugares más insospechados, con la persona más impensable- que desprende este irrebatible canto a la vida. 

Anuncios

2 pensamientos en “¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre?

  1. Me ha encantado tú crítica Pablo. Es de las que más me ha gustado de las que has hecho hasta ahora, en serio ¡Con que cariño hablas de ella!!

    Jejeje, Wilder se reía de todos y de todos pero siempre con una innegable clase y buen gusto. No se casaba con nadie y eso es una de las cosas que más me gustaban de él. Efectivamente, esa apreciación que recoges de los distintos modos de vida (Italia, Estados Unidos) es una de las cosas que más me llamó la atención. Fíajte en algunas de las caídas:

    – Debe de estar cansado, ha hecho un viaje muy largo. Mientras esté aquí quizá quiera tomar un baño de lodo.

    – No, gracias, ya lo tomé en el tren.

    – ¿En el tren?

    – Me lo bebí. Lo llaman café expresso.

    A modo de información, te comentaré que Billy Wilder era un enamorado de Italia y de la cultura mediterránea y siempre había querido rodar una película ahí. De hecho se rodeó para hacerla de un equipo enteramente italiano, incluyendo el compositor (Carlo Rustichelli). Este adaptó varias canciones populares italianas que sirvieron como eje musical de la peli.

    Además, Wilder era un enamorado de la canción “Senza Fine” y quiso que saliese a toda cosa en la película. Este es el enlace http://www.youtube.com/watch?v=GWJytcGiSJg.

    Pues eso tío, que me ha encantado la crítica y desde luego, un título al castellano absurdo pudiendo traducirlo tal cual del inglés.

    Un abrazo

    • Me alegro que te haya gustado tanto la crítica! Siempre digo que es muy fácil escribir sobre una película cuando ésta te llega por completo. A pesar de su duración excesiva me ha encantado, se me ha pasado volando.
      Te agradezco también la información adicional que me proporcionas, como lo de la canción de “Senza Fine”, que como bien dices suena durante toda la película. Y coincido contigo en que el título al español es un poco absurdo…como en muchas otras películas!
      Un abrazo…y espero que antes de que acabe el curso te hagas un blog de cine!! Tus seguidores te lo estamos pidiendo a gritos! 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s