Amor

Asegura Michael Haneke, uno de los cineastas mejor dotados a la hora de explorar los recovecos más lúgubres e inaccesibles de la naturaleza humana, que Amor (2012) es su película más tierna. Y lo cierto es que, aunque haya a quien le sorprenda esta afirmación por parte del que ha sido el máximo responsable de obras tan lapidarias y tan poco complacientes como Caché (2005) o Funny Games (2007), al director no le falta razón. Y es que cuesta imaginar un drama con más intensidad y brutalidad emocional que el que destila este ejercicio cinematográfico, tan intenso y concienzudamente intimista como cabría esperar del realizador, capaz de penetrar en esos lugares donde otros no son capaces ni de lograr el más mínimo arañazo. En Amor, una vez más, Haneke se muestra alérgico a las historias corales y centra la acción exclusivamente en dos personajes: Anne (Emmanuelle Riva) y Georges (Jean-Louis Trintignant), una pareja de ancianos octogenarios cuyo amor, ese que les ha mantenido unidos durante décadas, se verá puesto a prueba cuando Anne sufra un infarto. Un punto de inflexión que le sirve al director para ofrecer una áspera y en absoluto indulgente mirada sobre la vejez, la enfermedad, el amor, la vida y, en última instancia, de la muerte. 

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Haciendo gala una vez más de una impecable disciplina cinematográfica, Michael Haneke narra este profundo drama con una autenticidad que amilana, como si para diseccionar milimétricamente cada uno de sus personajes, cuidadosamente estudiados, usara un bisturí en lugar de un mero objetivo de la cámara. El director logra la conexión súbita con el conflicto gracias a unos silencios que hablan más que las palabras, al hecho de que el peso de sus miradas resulte más expresivo que los propios gestos o que la práctica totalidad de la acción transcurra en interiores, en los recovecos de ese hogar familiar que funciona como un personaje más de la acción, algo que también puede observarse en Saraband (Ingmar Bergman, 2003), película con la que la obra del austriaco guarda más de una similitud. En efecto, nada de esto hubiese sido posible sin el extraordinario trabajo de sus dos actores principales, a los que Haneke coreografía de forma modélica, logrando que destilen unas dosis de verosimilitud y humanidad que son las que terminan de convertir Amor en todo un acontecimiento. No obstante, sólo podrán ser partícipes de la magnitud de la película o, por lo menos capturar toda la verdad que desprenden Anne y Georges, aquellos que hayan conocido el significado de la palabra que da título al film. 

El Haneke de Amor es un Haneke en estado puro, donde aprovecha una vez más para poner de relieve su excéntrica y abrumadora personalidad del primer al último minuto: ahí está esa abrupta sequedad formal bajo la que se nos narra el relato, su absoluta predilección por el plano fijo -esa estampa del teatro en el tramo inicial es pura poesía-, los inspirados planos secuencia, los sutiles movimientos de cámara o su retorcido gusto por el fuera de campo. Es un acierto, además, que la única música a la que se recurre para enfatizar las emociones provenga de la propia acción de la película, omitiendo por completo cualquier inclusión de música no diegética que enfatice -o manipule- las emociones, una tentación que aquí se evita a toda costa. Un arsenal de virtudes técnicas que se ven empañadas, eso sí, por una duración algo excesiva -con la inclusión de escenas que no aportan mucho a la trama o algunos silencios demasiado alargados- y por la obsesión de un cineasta que, en momentos puntuales, no puede evitar recrearse en exceso en el sufrimiento y en la degradación física de su protagonista. 

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Amor, en definitiva, no es una película complaciente ni fácil de ver, por lo que conviene seleccionar muy bien el momento apropiado para disfrutarla o, mejor dicho, para sufrirla. Y es que Amor, que por instantes parece un cuento de terror -en el sentido más genuino de la palabra-, nos muestra de forma casi inaudita la crudeza de la vida. Y lo hace de un modo que asusta, alerta y conmueve, sin renunciar tampoco al debate moral que se pone sobre la mesa tras su ambiguo -y polémico- desenlace. Una pieza europea que, con el mismo fulgor de las grandes obras maestras del cine, deja un poso de vehemente melancolía que, además de no dejar indiferente, tardará años en desvanecerse. Puede que nunca. 

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13 pensamientos en “Amor

  1. Me ha gustado mucha la peli y la crítica que haces de ella.
    Para mí, más que una historia de amor, es una radiografia sin contemplaciones ni decoros del final de un amor. Una película tierna, pero con el mismo sabor agridulce que la vida deja.
    Un saludo. No te conocía. Te seguiré.
    B.

    • Ey, gracias por tu comentario!
      Desde luego esta es una película de las que no se olvidan. Y sí, es una película increíblemente tierna a la par que dura. Espero tus sugerencias para analizarlas en el blog! Otro saludo para ti también!

  2. Pues sí, pues sí, pues sí. Poco más que añadir. Es una película que cuesta horrores comentar y si cuesta tanto creo que es por un motivo: porque nos plantea, nos pone delante de forma directa, cruda y real (muy real) el miedo más grande que tenemos los seres humanos, el de morir.

    Recordarlo hasta me producen escalofríos. La sensación que tuve durante casi todo el metraje es ver pasear a un tío con capa negra y guadaña. Pues eso :/

    • jaja, me ha hecho gracia lo del “tio con la capa negra y la guadaña”, es una muy buena interpretación y resume muy bien el espíritu de la película. Yo tardé un tiempo en escribir la crítica porque no sabía por donde empezar… Parece simple pero hay mucho detrás.
      Un abrazo y gracias por el comentario!! A ver si me da tiempo a ver alguna película de tu CD… que menudo ritmo!! 🙂

  3. Ayer la vimos. La impresión que me dejó, creo que va a durar tiempo. Hoy ocupa un espacio importante en mis pensamientos. En principio creo que no es otra cosa que el reflejo de la vida misma, sin el morbo que este tema suele conllevar y con mucha belleza. Me pareció muy muy bonita.
    Me han gustado tus reflexiones y estoy de acuerdo contigo en que “sólo podrán ser partícipes de la magnitud de la película aquellos que hayan conocido el significado de la palabra que da título al film” y yo añadiría, que hallan vivido una experiencia similar con alguna persona cercana (que ha sido el caso del director).
    Un abrazo y de nuevo gracias por tu comentario.
    Mar

    • Me alegro mucho que te haya gustado la película y, también, que te haya gustado mi crítica. La película golpea y sin duda no es apta para todos los públicos. Sabía seguro que os iba a gustar porque habla de temas universales, que nos interesan a todos. Pero que, me reafirmo, sólo la entenderán unos pocos. Y estoy de acuerdo contigo en que la sensación que deja va a tardar tiempo en desvanecerse.
      Me gusta que te hayas tomado la molestia de leer mi “tochazo” y en comentarla. Un beso Mar !

  4. Absolutamente de acuerdo en todas vuestras reflexiones e impresiones sobre la película si queremos hablar de lo que nos muestra su director, el AMOR al final del camino, pero yo todavía me estremecí más al pensar en otras familias de clase media-baja o paupérrima dónde no se tienen los medios económicos y la ayuda necesaria para sobrellevar esa dependencia física y me pregunté cómo, con el mismo AMOR, se enfrentarían ante la misma situación?????
    Un saludo,

    • Me alegro Isabel que te haya gustado la crítica y que coincidamos prácticamente en todo. Yo también me estremecí viendo la película y haciéndome las reflexiones que tú también me haces. En ese sentido es una película muy actual. Te recomiendo el resto de filmografía de Haneke.
      Un saludo! y gracias por visitar el blog

      • Hola!
        Yo pensé exactamente lo mismo que vosotros.
        Muy buena la crítica, aunque para mi no hubo momentos largos, ni creo que se recreara, simplemente mostró la realidad.
        Disfruté y sufrí mucho al verla.
        Hace bastante que la vi y aún me emociono cuando piensdo en ella.

      • Es lo bueno de esta película: que, una vez que termina, es cuando empieza a crecer. Yo la vi hace un año y todavía la tengo muy viva dentro de mí. Es lo que algunos llaman CINE en estado puro.
        Un beso y gracias por el comentario!

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