Los lunes al sol

Paradigma de cineasta comprometido con los asuntos sociales más espinosos, Fernando León de Aranoa explora en Los lunes al sol (2002) el drama del desempleo, temática que le sirvió para terminar de revelarse como uno de los realizadores con más tacto y capacidad de denuncia del actual panorama español, además de como un auténtico visionario, ya que pocos años después estallaría de una de las más grandes crisis económicas de se recuerden. Aranoa, ese director que lo mismo te sumerge en las entrañas de la prostitución (Princesas, 2005), de la pobreza social (Barrio, 1998) o de la discapacidad (Amador, 2010), focaliza la lacra del desempleo en el proletariado y, en concreto, en ese colectivo social de escasa cualificación y edad madura que debe hacer frente como, de la noche a la mañana, le arrebatan su puesto de trabajo. En esta radiografía, no exenta de un alto grado de combustión emotiva, el director madrileño hace al espectador partícipe de hasta qué punto los resquicios y los agujeros del actual sistema capitalista son los responsables de un drama social que, como se nos recuerda en la producción, afecta principalmente a las clases más débiles. 

Cuando en el astillero en el que trabajan cierra víctima del desarrollo industrial, un grupo de hombres se unirán para hacer frente a su situación que se torna cada día más turbia. La película debería tomarse como referente no sólo por el fiel reflejo de cómo la desesperación que provoca el hecho de engrosar la lista de desempleados llega hasta el punto de mermar la propia autoestima y salud de los afectados, sino por la inteligencia con la Aranoa consigue que conectemos con unos actores que, más que actuar, lo que hacen es dar vida a un inolvidable conjunto de personajes que no hacen sino lograr una plasmación lo más veraz y creíble del significado más puro de la palabra desesperación. Nombres como Javier Bardem, Luis Tosar o Miguel Ángel Egido logran unas de las mejores interpretaciones de sus sólidas carreras, gracias en parte al máximo compromiso y respeto que muestran siempre por la causa que mueve la cinta. En este sentido hay que destacar la gran labor de casting del ya emblemático Luis San Narciso, no sólo por su acierto a la hora de escoger el grueso interpretativo de la cinta, sino por descubrir nombres que, con los años, se han convertido en imprescindibles dentro de la industria de ficción española como Aida Folch (El artista y la modelo, -Fernando Trueba, 2010-), o Fernando Tejero (Cinco metros cuadrados -Max Lemcke, 2011). 

Film corrosivo e hiriente, el gran mérito de Los lunes al sol es que, dejando al margen lo fácilmente identificables que resultan en nuestra sociedad actual tanto sus personajes como las historias que protagonizan (esa visita al banco, esas escenas en las oficinas del paro, esas conversaciones en la barra del bar…), es lo abrumadora sencillez y ternura con la que está rodada, alzándose no sólo como un firme e imperecedero testimonio del drama del paro, sino un espejo al que muchos en alguna ocasión nos podemos ver reflejados. Este hecho, unido al de la valentía de un director que no tuvo reparos en dirigir y escribir -con la colaboración de Ignacio del Moral- una historia que versara sobre un asunto tan serio como el que aquí se refleja y la inteligente introducción de ingeniosos golpes de humor para hacer más digestiva la función, convirtieron a Los lunes al sol en una de las obras españolas más aplaudidas de todos los tiempos, coronada por la Concha de Oro a la Mejor Película en el Festival de San Sebastián en una edición con un jurado presidido por Win Wenders. 

A pesar de que es cierto de que, en ocasiones, se le puede tachar de cierto maniqueísmo por su casi nula pluralidad en sus puntos de mira (los trabajadores son los buenos y los empresarios son los malos), de que para agitar nuestras conciencias se recurra a trucos como la descafeinada y, por momentos, casi lúgubre puesta en escena de la ciudad de Vigo -como si sus calles fuesen, cuanto menos, tercermundistas- o de una innecesaria e injusta crítica a los presentadores/estrellas de televisión, Los lunes al sol es una obra muy a tener en cuenta, sobre todo para comprobar que, a pesar de lo fácilmente que resulta que pueda ser tachada de oportunista, las trágicas cifras de desempleo no entienden de ideologías políticas, sino de personas. Y de esto, de la esencia humana, demuestra saber mucho su director: para prueba la bella, sutil y reincidente metáfora del barco, avanzando implacable por el mar, con la que se abre la película. Muy buena. 

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2 pensamientos en “Los lunes al sol

    • Gracias por recuperar un momentazo así! Iba a incluir el vídeo en el post, pero son tantos los momentazos de la película que podía haber metido muchos más!! Javier Bardem impresionante, tienes que ver la nueva de James Bondo que vas a flipar en colores!! Gracias por TODO!! :))

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