Gremlins

Gremlins (Joe Dante, 1984) es una lección de cine familiar contado bajo la eficaz batuta de Steven Spielberg, productor ejecutivo, y de Chris Columbus, guionista. El resultado, por tanto, es un film que atesora muchos de los rasgos distintivos de títulos como Los Goonies (Richard Donner, 1985), cinta que también alumbraron estos dos artífices. Así, podemos disfrutar Gremlins desde diversas ópticas: por un lado, como un mero entretenimiento familiar, un dulce cuento de navidad que se debate entre el  terror, la ciencia ficción o la comedia, sin que termine de decantarse por ninguno; por otro lado, hay quien piensa que este clásico de los 80 es, ante todo, una pieza perfectamente diseñada para rendir homenaje a otros tantos clásicos -léase E.T. El extraterrestre (Steven Spielberg, 1982), Blancanieves y los Siete Enanitos (David Hand, 1937), Flashdance (Adrian Lyne, 1983) o La tienda de los horrores (Roger Corman, 1960), entre otras muchas-. Pero, por encima de todo -y lo que no podía faltar en cualquier producción que comience bajo esas míticas letras sobreimpresas “Steven Spielberg presents”-, es la gran carga moral que lleva implícita su temática principal. 

A manos de Billy (Zach Galligan) llega una pequeña y peluda criatura, denominada mogwai, que recibe a cambio de proporcionarle los cuidados pertinentes. Pero hay tres reglas vitales que, de incumplirse, podrían tener efectos irreversibles: no exponerlo bajo la luz solar ni cualquier otra luz brillante, evitar su contacto con el agua y, por último, no alimentarlo pasada la medianoche. Pero cuando Billy empieza a experimentar con él -mostrándose, por tanto, incapaz de hacerse responsable de algo tan serio como es una mascota-, de la adorable criatura empiezan a surgir todo un ejército de minúsculos seres gamberros y destructivos que desatan el caos en la ciudad. Esta moraleja, acompañada de cierto tinte ecologistas, queda patente de forma explícita en el magistral discurso final del vendedor del mogwai, y favorecen para encumbrar al film a la categoría de título de culto. 

Este gran éxito de taquilla de la década de los 80 ocupa un lugar destacado en la historia, a pesar de estar un tanto infravalorada y haber tenido que soportar sobre sus hombros el peso de pésimas (y tardías) secuelas, por ser una de las muestras de entretenimiento más recomendables para toda la familia.  A pesar de que el primer cuarto de hora actúe como contrapeso en una obra francamente ágil y divertida, Dante captura la mayor parte de la esencia del cine de aventuras y fantástico que tanto gusta a la productora Amblin, de Spielberg: la lucha del bien contra el mal, los jóvenes enfrentándose a una amenaza, trepidantes escenas de acción, el final feliz, una familia típicamente americana (perro incluido, como ya sucediera en Poltergeist (Tobe Hooper, 1982), otro título emblemático) y, especialmente, el extraordinario diseño de unas criaturas que, en sus dos versiones -la dulce y la malvada- resultan igual de entrañables. Es de justicia, pues, reconocer el mérito al equipo artístico del film, que lograron convertir a unos seres, a priori insignificantes, en los rostros más significativos del cine de los 80, al tiempo que nos regalan algunas de las escenas más iconográficas de todo el historial Spielberg como el enfrentamiento en la cocina de la madre del protagonista contra los Gremlins o la maravillosa estampa pop de todo un cine abarrotado de estas extrañas criaturas pasándoselo pipa viendo Blancanieves.

Además de demostrar la excelencia del tándem Columbus & Spielberg, lo que hace grande a esta joya cinematográfica es su carácter desenfadado, irreverente, simpático, una sana vitalidad y una gran dosis de originalidad que permanecen intacta con el paso de las décadas. Una referencia dentro del cine fantástico que, a pesar de contener escenas un tanto violentas -la trituradora, la anciana en silla de ruedas…-, están abordadas con esa estética de Serie-B y esos tintes surrealistas que en ningún caso llegan a ser tan explícitas como para que la cinta sea desaconsejada al público infantil. Muy al contrario: es una de esas películas sin cuyo visionado se me hace difícil entender cualquier infancia. 

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2 pensamientos en “Gremlins

  1. Pablo por favor, cómo me gusta este ciclo de los 80! sin duda alguna, una de las películas que recuerdo con más cariño de mi infancia, junto con los Goonies y Regreso al futuro! aunque he de confesar que Los Cazafantasmas y Pesadilla en Elm Street también me volvían loca…

    • Sabía que te iba a gustar! Los Gremlins es una película súper entrañable y que ha marcado a toda una generación. Parece ser que he acertado con los títulos que he seleccionado… y estás de enhorabuena porque la siguiente es Los Cazafantasmas… sólo por su pegadiza banda sonora merece la pena hacer la crítica, no crees?? 🙂 Un besazo y muchas gracias por el comentario!!

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