Prometheus

Cuando uno se llama Ridley Scott, tiene 75 años y puede presumir de una carrera más que digna a sus espaldas, habrá quien se pregunte qué necesidad tenía el creador de Alien: el 8º pasajero (1979) en elaborar una precuela –a pesar de que la película funcione por sí sola y el director se empeñe en repetir, una y otra vez, que no lo es- de la gran obra maestra de su filmografía (con permiso de Blade Runner, 1982). Máxime si este proyecto, que desde su proceso embrionario hasta su estreno mundial ha permanecido en el más absoluto de los secretos, no se sitúa a la altura de su predecesor. Prometheus (2012), en efecto, no sólo no mejora al original –las comparaciones son inevitables-, sino que defrauda por las altas expectativas depositadas en ella, quizá porque nació bajo la sombra de una película que marcó a toda una generación y que no tardó en convertirse en un auténtico título de culto. De nada le ha servido en esta ocasión a Scott aliarse con uno de los máximos guionistas de la serie Lost, Damon Lindelof, y de impregnar al film de esa atmósfera oscura, fría y con esa esencia de trasfondo siniestro con el que ya nos sorprendió hace más de treinta años, marcando uno de los puntos y aparte más rotundos dentro de la ciencia ficción. El ADN, por tanto, podemos concluir que es el mismo. ¿Qué falla, pues? Más allá de la nula capacidad de sorpresa y de su incapacidad para marcar un hito o, en su defecto, de un capítulo mínimamente destacable dentro del género –dos de los mayores puntos fuertes de Alien o de la propia Blade Runner (1982)-, el verdadero problema de Prometheus es la torpeza de un guión endeble, cargado de tópicos y sustentado en un argumento casi risible e infantiloide, de desarrollo confuso que no hace sino imposibilitar cualquier empatía con la historia, provocando un inevitable deja-vu.

Que a estas alturas, en pleno siglo XXI y cuando el espectador ya está acostumbrado a las historias más dispares y rocambolescas, un director de la talla de Ridley Scott nos venga con esa manida sinopsis de un grupo de comandantes espaciales que viajan en busca del origen de la Humanidad y del comienzo de nuestra especie, todo ello aliñado con presencias de una civilización alienígena, es algo que no destaca precisamente por su originalidad. Si, a pesar de ello, el guión estuviese abordado con un mínimo de sentido común y desde una perspectiva totalmente diferente a lo que multitud de directores nos han ofrecido hasta ahora, Prometheus hasta podría funcionar. Pero Scott, que parece ser consciente de este hecho, juega muy bien sus cartas y, evitando que su nuevo proyecto acabe por ser catalogado como un mero subproducto de Serie B, se ve obligado a compensar un guión medicocre por una potencia visual que, desde la primera escena, deja sin aliento hasta al espectador más curtido en estos lares. Las potentísimas y deslumbrantes imágenes con las que se abre la función, con esos majestuosos y oníricos escenarios, son ya toda una declaración de intenciones, la prueba palpable que a nivel técnico Scott sigue siendo uno de los grandes.

Junto al carácter excesivamente coral del film –un total de 17 tripulantes, con los que únicamente logramos simpatizar y conocer a fondo a tres: Elizabeth Shaw (una Noomi Rapace que consigue que olvidemos a la Teniente Ripley del Nostromo), el humanoide David 8 (Michael Fassbender, colosal) y Meredith Vickers (Charlize Theron, demostrando su tino a la hora de seleccionar buenos papeles), correspondientes al acertado trío protagonista-, la otra gran decepción de la película es que, hasta pasada una hora de función, no hay prácticamente imágenes de la que se supone la mayor amenaza para los tripulantes del Prometheus: los seres extraterrestres. Este importante tramo de la película se limita a ofrecer una mera función contextualizadora e introductoria (presentación de los personajes, las razones de su viaje…). Así que, de entrada, aunque los efectos especiales estén a la misma altura que su predecesora, que nadie espere más impacto que un par de escenas explícitas. Cierto es que en Alien, el 8º pasajero las manifestaciones de la bestia también estaban medidas con cuentagotas, pero la espectacularidad de cuando este ser irrumpía en escena se encuentra, inexplicablemente, por encima de su precuela rodada más de tres décadas después –a pesar de que la escena del aborto auto-infligido de este último film se coloque como la más deliciosamente visceral y gore de ambas películas, además de constituir un indisimulado guiño a la primera parte-. Por este motivo, Prometheus no puede llegar a ser catalogada como cinta de terror, adjetivo que sí admitía Alien.

Concienzudamente dispuesta, en todo momento, a aparentar más de lo que es y construida sobre planteamientos que pecan de exceso de ambición (desde el hecho de replantear las teorías evolutivas de Darwin –dentro del cual el personaje de Shaw, de firme religiosidad, adquiera un interés especial al anteponer sus creencias a las propias evidencias científicas, al contrario que Hollyway (Logan Marshall-Green), que busca oprimir cualquier dogma religioso) hasta el conflicto de los hallazgos científicos, pasando por el propio nombre de la nave (Prometeo es, según la mitología griega, amigo de los mortales y un protector de la civilización humana)- Prometheus, el primer largometraje de Scott rodado digitalmente, pasará a la historia como uno de los blockbuster de más bella y elegante factura que se recuerdan, beneficiado por un innecesario pero eficaz uso del 3D. Nada queda de esa tensión contenida, de ese miedo a lo desconocido y de esa experiencia espacial que cortaba la respiración y provocaba una indescriptible inquietud en el espectador de principio a fin de Alien. A pesar de todo, sigue habiendo vida inteligente fuera de nuestro planeta. Ese lugar donde nadie puede oír tus gritos. 

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4 pensamientos en “Prometheus

    • ¿Por qué cada vez que veo una película de Charlize Theron me acuerdo de ti? jaja, Aquí hay que reconocer que su papel es un poco raro, parece como que no termina de encontrar su sitio (no me mates), pero lo que es la actriz está fantástica. Me gustó más Alien, en realidad Prometheus me decepcionón bastante… más que nada porque sus monstruos son…CALAMARESS!!!!!

      • Estoy de acuerdo, salí desilusionado del cine, porque me esperaba otra cosa. Es como si el final de la película finalizara para verte toda la saga alien para seguir con la historia. No es lo mejor de Scott.

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