Boys don´t cry

Si Mi querida señorita (Jaime de Armiñán, 1971) sirvió para abrir la veda de la transexualidad en el séptimo arte, Boys don´t cry (Kimberly Peirce, 1999) supuso el pleno asentamiento de esta temática, prácticamente tabú, en el mundo del cine. Con ecos a la obra maestra de Jaime de Armiñán, esta durísima ópera prima de la realizadora aborda el punzante caso real de Teena Brandon (Hilary Swank), una joven víctima de una crisis de identidad sexual, que vivió atrapada en un cuerpo con el que no se identificaba entre 1972 y 1993. Un día decidió dar un giro radical a su inestable existencia: además de huir de su pueblo natal para iniciar una nueva vida en Falls City, optó por cortarse el pelo, ocultar sus órganos sexuales y empezar a vivir como el chico que siempre quiso ser, transformándose en Brandon Teena. Así conocerá Lana Tisdel (Chloë Sevigny), una chica con la que por fin empezará a sentirse plena y descubrirá su capacidad de amar. Con lo que no cuenta la joven es que sufrirá el rechazo del entorno social de Lana, máxime cuando descubran que tiene órganos sexuales femeninos. 

A pesar de lo escabroso del argumento, y de contener algunas de las escenas más explícitas y salvajes que ha dado el cine independiente americano en su historia, Boys don´t cry no se deja llevar en ningún momento por el mal gusto. Se limita a reflejar los hechos tal y como ocurrieron, recordándonos que la realidad es incluso superior a la ficción. Ambientada en los suburbios de la América profunda, la película se erige como un potente alegato a favor de la libertad de cada cual a vivir su identidad sexual de la forma en que prefiera, a pesar de que para ello tengan que enfrentarse a una sociedad carente de escrúpulos o remordimientos a la hora de aceptar al mal llamado diferente. Es por ello que sería más correcto encuadrar al film dentro del género de la transexualidad más que en el de la homosexualidad -no olvidemos que el peso de la narración es esa chica convertida en chico-. Y quizá nos encontremos aquí ante una de las debilidades de la película, esto es, en el de apoyar excesivamente la historia en la figura de una única actriz principal, en este caso Hilary Swank, a pesar de que su actuación es impecable (ganó el Oscar y el Globo de Oro por su interpretación) y de que su papel constituye el auténtico motor de la película. En este sentido me recuerda a la gran actuación de Natalie Portman en la, en mi opinión, sobrevalorada Cisne negro (Darren Aronofsky, 2010). Ambos ejemplos demuestran que el disponer de una gran y omnipresente actriz protagonista no es suficiente para sacar adelante un proyecto cinematográfico; en ocasiones es un hecho que origina que otros aspectos del film queden un tanto diluidos: ahí está su ritmo narrativo un tanto torpe, su incapacidad para conectar con el espectador y una puesta en escena demasiado plana e insípida, carente de la garra suficiente -a pesar de, como he apuntado antes, sus escenas explícitas- que exigía una historia de estas dimensiones.

El resultado final de Boys don´t cry es un relato demasiado frío, casi áspero, carente de emoción. ¿A qué es debido? Quizá a esa innecesaria -y, por otra parte, premeditada- azulada, casi gélida fotografía, así como la casi total ausencia de paisajes diurnos que arrojen un poco de luz -en todos los sentidos- al resultado final. La película adolece de falta de acción dramática y peca de un excesivo metraje: ¿de verdad eran necesarias dos horas para llevar a la pantalla grande una historia que puede resumirse en una línea? De acuerdo con que se trata de un argumento enjundioso, pero la película no puede evitar quedar lastrada por una duración tan desmedida como irregular. En el lado opuesto de la balanza no podemos negar que se trata de un proyecto cargado de buenas intenciones, valiente, en el que destaca un impactante desenlace y un más que aceptable trabajo de montaje, como demuestran esos recurrentes flashback que contextualizan la historia (momento de la violación, por ejemplo). Además, también es incontestable la química que se establece, desde el primer momento, entre Brandon y Lana, que llegan a protagonizar momentos tan recordados como la visita a la cárcel, donde esta última espeta a su novia: “Aunque seas medio hombre o medio mono, voy a sacarte de aquí”. La legendaria canción de Boys don´t cry, de The Cure, como impecable telón de fondo, no hace sino incrementar una de las escenas más trabajadas de la cinta por su alto voltaje emocional. 

En definitiva, estamos ante un contundente y durísimo drama que se digiere con ciertas estridencias y cuyo visionado, eso sí, deja huella. Por encima de sus errores, merece la pena quedarse con su mensaje final, ejemplificado en ese viaje final en carretera del que se puede extraer el fin último de la cinta: que el amor es algo tan fascinante y complejo que poco tiene que ver con la identidad sexual de la persona a la que quieres. Fue una lección que Lana no tuvo más remedio que aprender. El precio que pagó, desgraciadamente, fue demasiado alto. 

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6 pensamientos en “Boys don´t cry

  1. Wow peazo de crítica! hace mucho que la ví i no la recuerdo excesivamente larga ni carente de garra, tendría que verla otra vez para valorar esos aspectos. Conmigo desde luego conectó, fue una película impactante, de esas que coges en el videoclub sin saber muy bien de qué va y te encuentras con una historia diferente que a pesar del drama te deja buen sabor de boca en el sentido del cine bien hecho.

    • A mí me gustó la película, y estoy de acuerdo en que se clava muy dentro y que es difícil de olvidar, pero me esperaba más. Me ocurrió lo mismo con Cisne negro. No son en absoluto malas películas, pero quizá estén un poco sobrevaloradas. Pero claro, esto es cine, y en el cine todo es discutible! jeje

      • Todavía no he visto Cisne Negro…no me atrae demasiado, pero tienes razón, muchas películas estan sobrevaloradas, aunque contra gustos…

      • Aunque no hayas visto Cisne Negro estoy impresionado por la cantidad de películas que has visto… ¿Eres muy joven? (si me permites la pregunta). Yo muchas de las películas que comento en el blog las he visto hace pocos meses.

      • Jajaja bueno yo me considero muy joven!!!! Tengo 32 pero me encanta el cine, y me quedan muchísimas películas por ver! Sobretodo las últimas novedades puesto q tengo dos hijos, una con 1añito y se hace complicadísimo ir al cine! Me chifla tu blog, ya te haré unas recomendaciones si quieres 😉

      • Si tienes 32 años eres más joven de lo que yo pensaba! Con tanto cine que has visto pensaba que era más mayor! jaja, Es un honor para mí que a alguien le guste tanto este trabajo que humildemente hago, y que vea en él una ventana de expresión, donde como tú coges películas para ver (como fue el caso de Caché) o para intercambiar puntos de vista con las que ya has visto. Lo dicho: MIL GRACIAS! 🙂

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