Las chicas de la sexta planta

Tal vez resulte exagerado considerar a Las chicas de la sexta planta (Philippe Le Guay, 2010) como un documento histórico acerca de aquellas mujeres españolas que inmigraron a Francia para trabajar como criadas en casas de familias ricas -y, de paso, huir de un opresivo régimen y de una posguerra que parecía no tener fin-. Pero, de lo que no hay duda, es su capacidad para erigirse como una incuestionable pieza audiovisual, tan fidedigna como exenta de pretensiones, a la que recurrir para conocer a fondo el París de los años 60; un París cuyas familias aburguesadas y su castiza y envolvente atmósfera iban a protagonizar un auténtico choque cultural (un tema ya explorado en films como Intocable o Bienvenidos al norte) con esta riada de féminas típicamente españolas, de todas las edades, que marcharon hacia la capital de Francia en busca de un futuro mejor. En forma de retrato social, en la película están muy presentes cuestiones como la emigración -con Españolas en París (Roberto Bodegas, 1971) como referente más directo-, el siempre efectivo contraste entre ricos y pobres y la capacidad de afrontar la vida con positivismo hasta en las circunstancias más trágicas. 

Protagonizada por un más que potente ¡conjunto de actrices españolas, entre las que destaca Carmen Maura (Concepción)- ganadora del César a la Mejor actriz secundaria por este papel- Lola Dueñas (Carmen) y Natalia Verbeke (María), estas chicas de la sexta planta supondrán un soplo de aire fresco a una burguesía rancia, casi adormecida. Gracias a sus cantos flamencos, sus tortillas de patatas y su dicharachero y desenfadado carácter lograrán meterse en el bolsillo a unas familias que, al final, no tendrán más remedio que admitir que sus criadas, estas personas que dedican 18 horas de su vida al cuidado de su hogar, son el sinónimo perfecto de la constancia, la energía y la humanidad. “Ellas están vidas y nosotras estamos muertas. También nosotras necesitamos a unas chicas de la sexta planta”, llega a confesar Suzanne (Sandrine Kiberlain), la matriarca del clan a una de sus íntimas amigas, mientras observa el proceso regenerador de su marido que, quizá para aliviar su conciencia o quizá porque realmente ha quedado fascinado por la cultura española y la savia regeneradora de estas mujeres, un día decidió subir a esa sexta planta y quedó prendado con lo que allí encontró. Es, sin duda, la metáfora perfecta de ese lugar al que muy pocos optan por subir pero que, una vez cruzas la línea, quedas fascinado por su poder vivificante, por un grupo de mujeres cómplices y generosas que jamás pierden la sonrisa capaces de resucitar hasta a la existencia más enclaustrada en los sinsabores de la vida. 

La película, de trazo limpio y compacto, rezuma buen hacer por los cuatro costados. El acabo formal y estético es notable y la ambientación parisina roza el sobresaliente en un film cuya mayor baza son su extraordinario plantel de compenetradas actrices españolas, cada una dueña de su propia historia, de sus propias circunstancias; así, encontramos a Concepción, de la que sabemos que su marido le está construyendo una casa en España. María, por su parte, con sus manantiales miradas, su poder de fascinación y su descomunal temperamento, se proclama como el personaje más auténtico de la película y al que el director otorga más peso en la narración. Quizá el personaje más desconcertante, por inexplorado y por su escasa presencia, sea el de Carmen; de ella sabemos que, tras esa mirada triste que contrasta con ese clima de jovialidad que se vive en la sexta planta, se esconde el trauma de alguien que ha visto cómo el régimen franquista liquidó a sus padres ante su propia presencia. Aún así, es el contrapunto perfecto al clima de cordialidad que reina en el film, y la excusa de la que se sirve el director para lanzar sus dardos envenenados hacia los totalitarismos.

La película mima a sus personajes secundarios, pero en algún caso -como en el de Carmen– no logra dotarlos del empaque suficiente ni indagar en ellos todo lo que al espectador le hubiese gustado (quizá, por otra parte, a un brutal grado de identificación). Es el riesgo al que se enfrentan películas tan decididamente corales como esta. También se le puede reprochar esa inevitable sensación durante su primera hora de estar asistiendo a un espectáculo visual que está más cerca del documental histórico que al de una propia película cuyo conflicto dramático -que no es otro que la historia de amor entre María y Jean-Louis, trasfondo social aparte- se hace demasiado de rogar. Aún así, nos dejamos seducir por ese barniz elegante que baña la función, por un reparto de actrices en estado de gracia que se dejan la piel en sus papeles -algunas con la dificultad añadida de rodar en lengua extranjera, como Verbeke y Dueñas- y se siente conmovido por una historia tan entrañable como potente, tan cómica como costumbrista.

Pero si hay algo que prevalece en una película que resulta inevitable visionar en versión original, es ese clima de cordialidad, casi de afecto, que termina surgiendo entre españoles y franceses; en tiempos convulsos como los actuales bienvenidas sean propuestas que abogan por el entendimiento, la riqueza cultural y la integración social, valores capaces de derribar barreras tanto morales como físicas. Cuando termine el pase serán un poco más humanos.

Anuncios

4 pensamientos en “Las chicas de la sexta planta

  1. Pingback: Película recomendada: Las chicas de la sexta planta | Salud mente sana

    • Sabía que te iba a gustar! Es una película con encanto y súper entrañable! Me alegro que la disfrutases! Para mí fue todo un descubrimiento cuando la vi en el cine y en cuanto salió en DVD me la compré. No la conoce mucha gente pero es súper bonita!!! UN BESAZO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s