La comunidad

Si mezclásemos en una coctelera el suspense de La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954), la histeria de Mujeres al borde de un ataque de nervios (Pedro Almodóvar, 1987) y el toque surrealista de El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962), el resultado sería un cóctel tan potente y atractivo como el que nos ofrece La comunidad (Álex de la Iglesia, 2000). Pero, además de todos estos ingredientes, en esta prestigiosa película del director vasco también podemos encontrar toques del mejor humor negro y algunas de las escenas de terror más logradas de cuantas ha dado el cine español, además de una ácida crítica social que es la base sobre la que se sustenta el relato. Con un guión firmado por el propio director, en compañía de su inseparable Jorge Guerricaechevarría -coautor de la mayoría de la mayoría de sus films-, De la Iglesia logra un conseguido ejercicio cinematográfico de en el que refleja cómo la codicia y la ambición desmedida pueden llegar a sacar los instintos más salvajes del ser humano.

Julia (Carmen Maura) es una vendedora de casas que trabaja para un inmobiliaria. Un día descubre una fortuna de 300 millones en un piso y se traslada a vivir al apartamento de arriba, donde esconde el dinero. Mientras se va repitiendo a sí misma: “No voy a perder el control por esto. Soy multimillonaria, nada más”, lo que Julia ignora es que la comunidad de vecinos del antiguo edificio, una manada de lobos hambrientos de dinero, les sigue muy de cerca los pasos y no dejarán que abandone el edificio. Pretenden poder quedarse así con la fortuna. A pesar de que el protagonismo de la película recae íntegramente en una soberbia Carmen Maura que devora todas y cada una de las escenas en las que aparece, el estimulante elenco de secundarios que nos ofrece el director es otro de los puntos a favor del film. Así, nombres como Terele Pávez, Jesús Bonilla, Sancho Gracia o Paca Gabaldón van desfilando por esta historia coral, ayudando a mantener el ritmo narrativo en todo momento. Y es que el director se las ingenia a los largo de sus más de 100 minutos para no aburrir al espectador y no aflojar el interés por la historia; se inventa así todo tipo de giros de guión -alguno quizá poco creíble, como la resurrección del personaje de Gutiérrez Caba o la transformación final de la personalidad de Maura, poco acorde con la forma de ser que se nos había vendido hasta ese momento- y una infinidad de rocambolescas situaciones.

Cada uno de los planos de La comunidad llevan grabado a fuego el particular estilo cinematográfico de Álex de la Iglesia. No renuncia así a ese toque freak presente en algunas de sus películas como Crimen Ferpecto (2004) o El día de la bestia (1995), y que aquí se nos muestra en la forma de ser del plantel de secundarios, que aparecen disfrazados de Power Rangers o del mismísimo Darth Vader. Detalles que a todos ellos les parece lo más normal del mundo. Quizá éste sea un ejemplo de ese surrealismo del que antes hablábamos en una película que tiene a El ángel exterminador como uno de sus principales referentes. Sólo así se explica esa imposibilidad de poder escapar del viejo edificio a la que se enfrenta Julia, en un genial guiño a esos burgueses personajes de la obra maestra de Buñuel que tampoco podían abandonar esa majestuosa mansión donde se desarrollaba la película. Las excusas que ofrece aquí De la Iglesia son varias: la llegada de la policía, la advertencia de los vecinos de que no ha cerrado la puerta de su casa con llave, etc. El caso es que durante toda la película, rodada íntegramente en interiores hasta la llegada de los espectaculares últimos 20 minutos, el personaje de Julia permanece dentro del edificio como si éste realmente estuviera vivo y existiese una fuerza sobrenatural que le obligase a permanecer dentro. En este sentido son memorables algunas afiladas frases del guión del personaje de Julia como: “o salgo de aquí o monto una carnicería que no vais a olvidar en vuestra puta vida”.

La comunidad, película para la que el director también contó con su habitual Roque Baños -que logra imprimir a la película de las altas cotas de tensión que necesita, sobre todo en las escenas de persecución finales- es una de esas películas que se puede amar tanto como detestar: prueba de ello es que el espectador acepte o no como válidas las premisas con las que nace el relato. Me refiero a, junto con ese marcado surrealismo, a esa histeria colectiva que se va a apoderando la función y, a través de la cual, la lógica brilla por su ausencia. Otros, entre los que me incluyo, aceptarán las reglas del juego, los códigos del cine del peculiar director y disfrutarán, pues, de un malsano espectáculo en el que se destripa una sociedad cada vez más capitalista y más amante de lo material. Sí, quizá chirríe un poco ese happy end poco verosímil, pero no deja de ser un detalle menor.

En definitiva, estamos ante una de las películas de ¿terror? ¿comedia? ¿suspense? más logradas de nuestro cine -ganó 3 premios Goya- que nos muestra de manera brillante cómo las personas pueden ser capaces de los actos más impensables cuando hay dinero de por medio. Unos personajes que, en esencia, son auténticas aves carroñeras que no dudan en poner incluso en peligro su propia vida por un fajo de billetes. Quizá, en contra de lo que a muchos les pueda parecer, todas las situaciones que de ello se derivan parezcan llevadas al esperpento, a la hipérbole o exageración. Pero también es muy probable-y esto es lo más aterrador de todo- que la película no sea más que un fiel, muy fiel, reflejo de nuestra sociedad. Una sociedad cada vez más podrida. Este es el verdadero terror de la película. 

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7 pensamientos en “La comunidad

  1. Fantástica película de mi director español preferido. Una película de humor negro (marca Alex de la Iglesia igual que todas su filmografia), con una serie de buitres y carroñeros, detrás de una bolsa de dinero. Fantástico reparto. Para mí la mejor película de Álex de la Iglesia junto con El día de la bestia.

    • Me encanta que debajo de ese humor negro haya esa crítica social tan fuerte. Yo junto a “El día de la bestia” añadiría otra joyita que muchos no han visto y es una pena “Balada triste de trompeta”. Los títulos de crédito de esta película ya ponen los pelos de punta.

      • Estoy de acuerdo, y la chispa de la vida es una gran critica de la vida social y el como funciona el mundo de la telebasura

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