Death Proof

Las constantes de Quentin Tarantino, como un gusto malsano por la sangre, una violencia explícita de un realismo apabullante o una estética visual tan inimitable como su propio estilo, se dan cita en Death Proof (2007), una película que, junto con Planet Terror (Robert Rodríguez, 2007), formaron el pack llamado Grindhouse, que era el nombre que recibían las salas donde, en la década de los 70, se proyectaba el denominado cine exploitation, caracterizado por su bajo coste y porque en él se daban cita altas dosis de terror, erotismo y rebeldía; un concepto que aquí Tarantino se empeña en homenajear. El resultado es un film tremendamente estimulante, del que se respira un aroma añejo gracias sobre todo a una sucia y desgastada -pero no por ello menos cuidadísima- factura, obra de un director de fotografía que no es otro que el propio director, que aquí se revela más prolífico que nunca desempeñando además las labores de guionista y productor.

La película base de la premisa argumental de un actor de cine, el especialista Mike (Kurt Russell, felizmente recuperado en el film), un loco amante de la velocidad, que se dedica -por considerarlo una idea excitante y atractiva- a perseguir con su inseparable coche a chicas sexys y jóvenes para matarlasMike encuentra el placer recorriendo solitarias carreteras, acechando a sus víctimas y, finalmente, acabando con sus vidas de la manera más cruel posible. Es, en lo referido precisamente a sus víctimas, a través de las cuales podemos dividir la película en dos partes claramente diferenciadas. En la primera hora de metraje nos encontramos a un grupo de chicas, Arlene (Vanessa Ferlito), Shanna (Jordan Ladd) y Jungle Julia Lucai (Sydney Tamiia Poitier), de conversación banal y superficial, que sufrirán la ira de Mike sin oponer casi resistencia. Por el contrario, en el espléndido segundo acto -que transcurre 14 meses después-, el elenco de mujeres, y sus personalidades, cambian radicalmente. Aquí entran en escena Abernathy (Rosario Dawson, sublime), Zoë (Zoë Bell, interpretándose a ella misma) y Tracie Thoms (Kim Mathis), un plantel de féminas mucho más decididas e inteligentes, unas auténticas luchadoras que no dudarán en plantar cara al homicida que pretende acabar con ellas.

Pero Death Proof, nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes, no es sólo un homenaje al cine exploitation, sino además a elementos tan característicos de los años 70 como el muscle car, ese coche de tamaño medio y aspecto deportivo que aquí se erige como un protagonista más de la función conformando con su dueño de una potente arma letal. Pero, por encima de todo, la película es un homenaje a la mujer; desde ese sugestivo plano de pies femeninos que abre el film -y que ya nos advierten de que estamos ante una película casi íntegramente femenina, todo lo contrario a su obra Reservoir Dogs (1992), de marcada virilidad- hasta la desvergonzada y brutal escena final, Death Proof es un genuino ejercicio dedicado al género femenino y, más concretamente, a las mujeres de fuerte y destacada personalidad, como lo son también sus propias protagonistas. En efecto, estamos ante una película de mujeres, como en su día lo fue Kill Bill, con su super heroína Beatrix Kiddo por banderaPelícula, ésta última, que en nada tiene que envidiar a Death Proof en materia de violencia, sangre y salvajismo. Prueba de ello son las escenas de las persecuciones entre Mike y sus víctimas, de un realismo sobrecogedor, de marcado sello tarantiniano.

Y es que es, precisamente, en las escenas de persecución donde la película alcanza su cénit tanto visual como del sentido del espectáculo. Así, tras una primera parte un tanto irregular -las conversaciones entre el primer grupo de chicas no suscitan a veces el interés suficiente-, la película alza el vuelo de forma elogiable a partir de esa segunda parte del relato, convertida en un renacer del propio film, en un acertadísimo borrón y cuenta nuevaEn esta mitad, en la que el guión se muestra más corrosivo y divertido que en la primera y en donde este homenaje al cine de los años 70 se hace más explícito que nunca debido a las referencias a El diablo sobre ruedas (Steven Spielberg, 1973)-, se incluye el fragmento más antológico de la película y que, por sí solo, justifica su visionado: me refiero a la que considero que es la escena de persecuciones mejor rodada de la historia del cine y que corresponde a la última media hora de metraje. Unos minutos hipnóticos, espléndidamente dirigidos y en donde se ofrece un genial golpe de efecto al transformar a las que hasta ahora eran perseguidas, en las que persiguen. Al grito de: “¿quién se ríe ahora, capullo? ¡Hemos vuelto!”, este visceral trío femenino pondrá los puntos sobre las íes a un hombre desarmado, haciéndole pagar con su misma moneda.

Quizá le falte a Death Proof una historia que cohesione el conjunto, que le de formalidad argumental a una película que parece no necesitarla: el espectador la digiere de forma ligera, la disfruta y, para colmo, logra empatizar con las protagonistas incluso en las escenas más políticamente incorrectas. Una historia que aplica la máxima del todo vale en todo momento, esa regla de oro a la que tan sólo pueden recurrir grandes como Tarantino y, en donde los rítmicos -y setenteros- títulos de crédito finales son otro de sus grandes aciertos, junto a su apropiada banda sonora. Quizá no se alce con el título al mejor film de Tarantino. Pero tampoco le hace falta a una historia desvergonzada, repleta de matices, carente de complejos, fiel a su premisa y que cree firmemente en lo que está contando. 

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6 pensamientos en “Death Proof

  1. Ya era la hora una película de Tarantino. Aunque para mi no es una de las mejores de su carrera (no digo que sea mala, pero un poco flojilla), y lo mejor es que vuelve a poner en el estrellato a viejas glorias de Hollywood.

    • Cierto que no es de las mejores de su carrera, pero tiene algunas de las escenas más memorables de su filmografía como la persecución final… me encanta!! Y llevas razón con lo de las viejas glorias, como el actor Kurt Russell. Y qué decir de mi querida Rosario Dawson… la descubrí en “7 almas” y desde entonces soy fan incondicional! jeje, te voy a sorprender con mis próximas críticas!! 😉 gracias Ade por leerme!

      • Rosario Dawson es una delicia. A los 32 años esa mujer ha hecho cada papel ya. Y qué mujer. A mí en La Última Noche me pone malísimo. El caso es que recuerdo el ver esta peli con mucho cariño pero luego la he revisionado varias veces y me sigue encantando. Sobre todo, y como dice Pablo, la escena del final es brutal. Toda las escenas de acción son cojonudas. La muerte de las primeras chicas tiene un montaje increíble. Pa mí la peli es de 10 macho. Buen trabajo loco.

      • Yo descubrí a Rosario Dawson en “7 almas” y desde entonces sigo su carrera; me apunto la película esta que dices, “La última noche”, a ver qué tal está. Sabía que te iba a gustar la de “Death Proof”, por eso te la puse en tu perfil. Gracias por el comentario, Rubén! Un abrazo!

  2. Soy fan de Tarantino! Violencia, sexo, esa libertad que respiran todos sus personajes, en tantas ocasiones sin una moral establecida. No hay nadie como él para dar ese carisma!
    Para mí tampoco es de las mejores Death Proof, pero es que tiene el listón alto!

    • Dicen que esta es una de las películas más flojas de Tarantino, pero a mí por ejemplo me gustó más que Reservoir Dogs, que me decepcionó un poco. Quizá tengo unos gustos un poco raros, pero es que la persecución final en los coches durante la última media hora me parece increíblemente perfecta!

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