Caché

Película superlativa y totalmente contraria a los parámetros de la narración clásica, Caché -escondido- (Michael Haneke, 2005) es, ante todo, un trabajo abierto a múltiples lecturas y teorías. El retorcido director juega permanentemente con el espectador, con sus miedos y su inteligencia, manejando a su antojo -y de forma muy original- el tiempo narrativo. A todos aquellos que no este tipo de cine, abstenerse: esta película no es para vosotros. Si por el contrario perteneces a esa tipología de espectador en el que te fascina que un film permanezca en tu mente tras su visionado, que durante días no te la puedas quitar de la cabeza y que, tras su a priori insustancial final (repito, a priori), necesitas respuestas como agua en mitad del desierto, Caché es tu película. Pero tranquilo. Cualquier teoría es válida: te recuerdo que estás viendo una película de Haneke, además guionista.

La premisa de la que parte es clara: George (Daniel Auteil) y Anne (Juliette Binoche) son un matrimonio francés de clase media que empiezan a recibir vídeos amenazantes. Las grabaciones consisten en la violación de su intimidad, en la filmación de todos sus movimientos y los de su hijo adolescente. Poco a poco, los vídeos se vuelven más personales, amenazantes, por lo que deciden poner el asunto en manos de una policía que, por falta de pruebas, se niega a ayudarlos. La explicación final (o explicaciones) será tan demoledora como inesperada. Y lo que convierta a este film en algo épico.

Los títulos de crédito son toda una seña de identidad del propio director de una película que exige tiempo y paciencia para captar toda su esencia: un eterno plano fijo de la vivienda de los protagonistas (de más de tres minutos de duración y que se repetirá varias veces) en el que ya se reafirma como un fascinante manipulador de la imagen. ¿Estamos viendo algo que es real o, sin embargo, en cualquier momento Haneke va a rebobinar o detener la imagen como si lo que viésemos no fuese más que una cinta de vídeo? Junto a estos eternos planos, son también un recurso habitual del director los planos secuencia, bañando a su historia de un halo realista que impacta en el espectador, al igual que el fuera de campo: porque, en Caché, en mucho más relevante lo que no vemos que lo que sí se nos muestra de forma explícita. Ahí tenemos de nuevo ese plano fijo del exterior de su vivienda, de noche, mientras el matrimonio discute en el interior de la misma sobre cómo deben afrontar el asunto de las amenazas.

No hay que pasar por alto ningún detalle de la película: no es casualidad que Haneke prescinda por completo de la música de la narración (algo insólito), que recurra al surrealismo para dotar a su film de significado (en la línea de Buñuel o Lars Von Trier)  ni tampoco que en el salón de la vivienda, no haya ningún elemento decorativo a excepción de centenares, montañas de libros. Asimismo no resulta casual esa televisión encendida retransmitiendo las noticias y que, una y otra vez, George se niega a ignorar, a prestar la más mínima atención. Y aquí Haneke aprovecha para, en un prodigio de composición, colocar todos los elementos para transmitir la mayor carga simbólica posible: en dicho plano, el director sitúa a George a un lado, a Anne al otro… y la televisión entre ambos. Parece como si quisiesen ausentarse de la realidad, como si no les importara el contenido de esos libros, la información de ese noticiario, ese plano de George montando su propio programa de televisión eligiendo qué rechazar o qué seleccionar…

¿No será Caché, en realidad, un film en el que el protagonista (que representa a toda la clase media europea) intenta escapar de las demoledoras garras de la realidad?  ¿Y no será el racismo, la xenofobia, la colonización de Francia en Argelia (genocidio incluido) el verdadero leit motiv una cinta con la que Haneke fue elegido Mejor Director en Cannes, además de conseguir 5 premios de la Academia de Cine Europea, incluido Mejor Película?  En este sentido Caché no es una cinta de usar y tirar, sino que invita a una exhausta labor de investigación justo al acabar su visionado. Quizá así podamos comprender más a fondo el arduo proceso de Argelia para lograr su independencia, que llegó por fin en 1962. Un espinoso asunto que, por cierto,  ya está abordado en cine con más profundidad en clásicos como La batalla de Argel (Gillo Pontecorvo, 1965).

Dicho así parece que estamos ante una película, cuanto menos, histórica. Y en parte puede que así sea. Porque sí, sirviéndose de un estremecedor argumento de partida, el director va desvelando sus intenciones: la mala memoria de Europa a la hora de reconocer sus atrocidades, un recuerdo histórico que parece inexistente, unos crímenes que parece que nos negamos a investigar…  Ahí tenemos a un George que, poco a poco, va mostrando una personalidad lastrada por un profundo sentimiento de culpa, debido a su vergonzosa actitud en el pasado: cuando era pequeño, su familia adoptó a un niño argelino que él, racista, envió a un reformatorio, privándolo de la más mínima calidad de vida. Este es el verdadero detonante de la historia. En relación con esto, resulta especialmente significativa la escena en la que George discute con un hombre de raza negra; un instante en el que una apaciguadora Anne se revela como la viva imagen de la conciliación; lo que puede una frase más del montón, se convierte en uno de los pilares vertebrales de la película: la autocrítica. Porque no por olvidar la historia ésta deja de existir. Michael Haneke nos recuerda que es nuestro pasado lo que configura nuestro presente, y George en este sentido es un hombre al que el pasado llama (literalmente) a su puerta. Y en su tarea de averiguar quién es el responsable de esas inquietantes grabaciones (¿de verdad el tema central de la película es quién mandó esas cintas?) presenciará una aterradora e imprevisible escena que lo dejará, definitivamente, tocado y hundido. A continuación Haneke nos muestra a un George desolado, a solas en su cuarto, desnudándose -en todos los sentidos de la palabra- y volviéndose a aislar del mundo real, en su cama, refleja de forma nítida su profundo remordimiento de conciencia.

(atención SPOILER) 

“¿Cómo pude no ver a ese tío? Es un misterio…  ¿Quién podría divertirse haciendo algo así?   – se pregunta George al recibir la primera grabación.

La respuesta es clara (o no tan clara): Haneke. El propio director usa la excusa de las cintas de vídeo para construir una historia sobre el sentimiento de culpa y el perdón. Donde el propio hijo del protagonista logra hacer lo que su padre no hizo 40 años atrás: entablar amistad con un extranjero, el hijo de su presunto amenazante (en un rincón de la escena final, casi desapercibidos, dando pie a la otra teoría válida: ambos han estado compinchados desde un principio) haciendo un alogiable alarde de tolerancia, conciliación y, por qué no decirlo, heroísmo. Porque hay que ser todo un héroe para, en un país donde hace 50 años (sí, 50 años) se cometieron una serie de atrocidades con la raza argelina, entablar amistad con una persona de esa etnia cuando se es tan sólo un adolescente. Bienvenidas sean, pues, estas nuevas generaciones; bienvenida esta nueva época de paz; bienvenido ese nuevo intento de depurar responsabilidades, de mirar a los ojos a la historia, de hacer justicia. Bienvenida seas, Caché

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6 pensamientos en “Caché

  1. Dios!!! La vi anteayer!!! Que casualidad!!!!!!
    AVISO: COMENTARIO PLAGADO DE SPOILERS jajajjajajja
    Me pareció simplemente ESPECTACULAR. Como juega con el espectador con las grabaciones, que te desorientan un monton. El final, super abierto, super Haneke. Me encantan las diversas teorías a las que se pueden llegar, y me quedo con el hecho de que el que envía las cintas es el propio Haneke a sus personajes, como jugando con ellos, desentramando parte de sus historias, en un ejercicio de metacine 😀 Y es que al final las cintas son lo de menos, solo un recurso para ir escarbando en la vida de los personajes.
    Espectacular la escena de suicidio de Majid, me puso los pelos de punta, algo que no ocurría desde hace algún tiempo.
    En fin, brutal. La cinta habla sobre culpa, pero sobre todo sobre xenofobia y racismo, sin hablar explícitamente de ello, sin pronunciarlo ni una sóla vez!! Haneke es un genio. Y lo mejor, te deja pensando laaaargo tras haberla visto. Como puedes ver, esta peli me ha fascinado. =D
    Y repito, qué casualidad que esta sea tu entrada de hoy!! jejejeje
    Por cierto, ayer fui a ver Shame. Por dios, no te la pierdas. Fassbender se ha convertido en mi nuevo actor favorito.

    • jaajajja! me dejas muerto con lo que escribes! en serio que la viste ayer? por dios…estamos compenetrados!! jaaajjajjjaja, subrayo todo lo que dices, más o menos es lo que pongo en el blog… la escena del suicidio es de un realismo impresionante… es una pena que Haneke tenga una filmografía tan escasa!! Se me ha olvidado comentar algo que tú dices que es importante: en ningún momento es explícito esa forma de hablar de racismo y xenofobia… brutal brutal brutal!! y respecto a lo de Shame… lo tendré muy en cuenta! debido a que nuestros gustos cinematográficos son taaaan similares te seguiré MUY DE CERCA!!! jajajaja, un beso!

      • Jajajajajaja Siento repetirme otra vez pero…amo a Haneke!! Ya lo amaba con Funny Games y La pianista, pero me reafirmo. Ya me contarás cuando veas Shame que te parece…Un beso guapo!!

  2. La vi hace pocos años y me gustó mucho. Me parece una pelicula inteligente y sobre todo, como tú dices, que se queda en la mente durante varios dias, de las que “deja aroma”(como llama a esta sensación Carlos Boyero).,Me parece muy acertado tu análisis y aunque ya ha pasado tiempo desde que la vi, he recordado las sensaciones que me produlo.
    Enhorabuena por tu crítica de cine.
    Un besico y un abrazo.Mar

    • Me alegro que te haya gustado la película Mar! Me gusta eso del “aroma” (Carlos Boyero es uno de los mejores críticos de cine de este país). Pensaba que no conocía mucha gente esta película, pero por lo visto es muy famosa.
      Nos vemos pronto Mar, gracias por el comentario. Un beso fuerte!

  3. Bueno, bueno, bueno…!!! qué película!!! Días después de haberla visto y aún no entiendo tantas cosas…!! Es que ni siquiera puedo sacar una teoría! No había visto nada de Haneke y ya estoy impaciente por ver algo más. Me dejó totalmente eclipsada, sobretodo los silencios de la película. Es que estaba en mi casa después de verla y aún sentía como si estuviera en la propia peli, que cosa más rara en serio! Me aconsejaste verla antes de leer la crítica y no fue así pero da iguaaaaal!!!! me pareció increíble igualmente, con spoilers incluídos!
    Fíjate que en lo que le doy más vueltas yo es el momento que no saben donde está su hijo y cuando vuelve a casa está indignado con su madre pq cree que tiene una historia con el amigo de la pareja. La madre intenta explicarle sin éxito que sólo son amigos y a mí me vino a la cabeza la imagen de la madre llorando en el hombro del amigo en un bar. Momento que ya no sabes si también forma parte de las grabaciones o no!
    Bueno, un montón de cosas se podrían comentar, pero de qué serviría?
    Todo pasa factura sería lo que mejor definiría la película.
    Genial, gracias!

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