Corazón salvaje

Si hay un director contemporáneo amante de lo surrealista, de lo extravagante y maestro a la hora fusionar realidad y ficción, creando muchas veces confusión en el espectador, este es sin duda David Lynch. Todo esto queda reflejado en la mayoría de sus películas, desde Terciopelo Azul hasta Carretera Perdida, pero quizá el Lynch más auténtico, más personal, más desprovisto de complejos y el más libre a la hora de imprimir a sus películas su particular sello cinematográfico, lo encontramos en Corazón Salvaje (1990). Quizá no sea esta su película más valorada, a pesar de que a día de hoy se considera un clásico del séptimo arte, pero contiene elementos suficientes para llegar a catalogarla como una auténtica película de culto. Sirviendo de inspiración a producciones posteriores como la también road-movie Amor a Quemarropa (Tony Scott, 1993) o Asesinos Natos (Oliver Stone, 1994), cintas que guardan un parecido ambiental y estético casi idéntico al de la lírica película de Lynch, el director elabora una de las historias de amor más apasionadas, insólitas y portentosas de la gran pantalla. La historia de dos corazones salvajes que un día desafiaron a sus familias, a la sociedad y al mundo entero por vivir su amor, en un mundo imaginario creado por ellos.

La película destaca por su extrema violencia, ya patente desde el primer minuto con un salvaje asesinato (una de las escenas por la que la película estuvo a punto de ser clasificada X en EE.UU, algo que a David Lynch jamás le importó) que le costará la cárcel a Sailor (Nicolas Cage). 22 meses después, y durante un permiso carcelario, Sailor partirá en busca de su gran amor, Lula (Laura Dern), con la que iniciará una huida en coche hacia California, esquivando situaciones tan inesperadas como constructivas (la impecable escena del accidente de coche nocturno y el ver morir a su única superviviente es una de las que más marcarán sus vidas). La madre de la chica, Marietta, (Diane Ladd, nominada al Oscar y al Globo de Oro por  este papel entre la histeria y la esquizofrenia), que odia a Sailor porque en su día presenció cómo ella y su amante mataban a su marido, moverá cielo y tierra por alejar a su hija del joven.

La película es un continuo homenaje a grandes clásicos del cine, como el El Mago de Oz (Victor Fleming, 1939) o El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980). En lo referido a la primera, no es cuestión de azar que los protagonistas se pasen la película hablando de “ese camino de baldosas amarillas” por el que caminan en la vida, anhelando, soñando, llegar algún día al paraíso definitivo (y, cómo no, esos zapatos rojos de LulaDorothy). De la segunda toma como inspiración escenas tan emblemáticas como la de la sangre en el ascensor, impregnando de un rojo viscoso, casi palpable, la pantalla (Nicolas Cage cantando en la discoteca, Marietta jugando con el pintalabios…); y es que, si algo destaca en esta película tan adorada como incomprendida, es el gran uso que hace de la escala cromática a la hora de construir emociones en el espectador, realzando las emociones latentes en la historia con el color más apropiado, mediante un elogiable juego de luces. En este sentido, el amarillo es una de las tonalidades más utilizadas por el cineasta, puesto que el fuego es uno de los desencadenantes de la acción principal (y la excusa de la que se sirve Lynch para jugar con esos primerísimos planos de cerillas o cigarros ardiendo, dotando a su película de una gran carga simbólica).

Además, el espectador implícito descubrirá constantes homenajes a grandes figuras del siglo XX como Marilyn Monroe o Elvis Presley o, más concretamente, de su legendario “Love me tender”; una canción que los inseparables Lula y Sailor convertirán en su propio himno de amor y que adquirirá su pleno significado en la escena final, tan emblemática como inolvidable. Una declaración de amor por parte de un corazón salvaje vestido con piel de serpiente (idea del propio Cage), a la única chica en el mundo que le ha sabido domar.

Lynch juega con los tiempos narrativos en la película, huyendo de la clásica estructura lineal y ordenando la narración a su antojo, recurriendo a elipsis y paralelismos constantes. Así, por ejemplo, llega a repetir la misma escena varias veces a lo largo de la película, dosificándola siempre con el fin de sorprender al espectador. En este sentido, le otorga al montaje un papel de vital trascendencia en el apartado estilístico del film. Distinguimos así varios tipos de montaje como el leitmotiv (el fuego) o el montaje por paralelismo.

Asimismo, hay una escena especialmente significativa que retrata a los dos enamorados: Lula conduciendo el coche mientras intenta sintonizar música en la radio. Como lo único que encuentra son emisoras informativas, detiene el coche desesperada en mitad de una carretera desértica:

“¡Cariño, encuéntrame música en esta radio! – grita desesperada.

Cuando finalmente Saylor sintoniza una emisora musical, ambos amantes comienzan a bailar salvajemente sobre el asfalto, huyendo de la realidad (¿acaso el viaje en coche no es, en sí, esa huída?), creando su propio universo cósmico del que ellos son los únicos dueños. Todo, bajo el cálido sol del atardecer, uno de los pocos elementos de esa realidad de la que intentan escapar que aún ilumina sus vidas. Con el transcurso de la historia, ambos van comprendiendo que el apoyo del otro es lo único que les queda en la vida, tal y como aparece retratado en la escena del segundo intento de violación de Sailor, por parte de Bobby (un brillante Willen Dafoe, en uno de sus papeles más macabros). A solas en su habitación y después de la traumática experiencia, Lula sólo puede repetir: “Sailor, ¿dónde estás Sailor?”

Otro de los fotogramas que hacen imprescindible esta película es esa imagen de Lula tirada sobre su cama (que incluyo a continuación) observando fijamente la minúscula figura de un caballo. Lynch hace aquí nuevamente uso de la simbología; la amante de Sailor idolatra al animal porque es la viva imagen de la libertad y además, en buena medida, se ve reflejada en él a la hora de hacer frente a las circunstancias más difíciles. En un momento concreto de la película, incluso llega a acariciar la figura, algo que además revela la falta de afecto y comprensión que ha marcado su vida. 

Amada y odiada a partes iguales, lo cierto es que  la inclasificable Corazón Salvaje es hoy ya todo un clásico del cine, a pesar de las demoledoras críticas que despertó en su estreno en Estados Unidos. No obstante, fuera de sus fronteras conquistó al público, logrando la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Un merecido reconocimiento a una historia de dos corazones que, lejos de dar desgastes con el paso del tiempo, se vuelven más salvajes con cada nuevo visionado.

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6 pensamientos en “Corazón salvaje

  1. gracias Alicia!! la verdad que esta peli me encantó y cuando vives tanto una película es fácil hacer una crítica. ¿Los musicales? ¡Por supuesto! ¿Acaso no sabes que una de las pelis con la que más disfrutaba de pequeño era Sonrisas y Lágrimas? jaja, y es un musical en toda regla!! mmm…¿qué me propones? =)

  2. Una muy buena pelicula, que crea siguiendo los esquemas del cine de carretera. Una historia característica del cine de este director. Aunque esta vez, algo mas cercana al publico que normalmente no ve sus peliculas. Algo que sus seguidores no parecieron perdonarle. Muy buena pelicula, aunque sinceramente ese final absurdo, no me pareció acorde con su desarrollo. Cuidate y me ha gustado esta reseña

    • En primer lugar gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo en todo excepto en lo del final… debe ser que yo soy un romántico en potencia y todas declaraciones de amor públicas en cine me encantan (incluso la de Corazón Salvaje), pero entiendo que a ti te parezca absurdo en comparación con el resto de la película, porque la película en sí está genial. Me he suscrito a tu blog, le he estado echando un vistazo y tiene muy buena pinta. “El Gatopardo”, sin ir más lejos, marcó mi adolescencia! jaja, un abrazo y aquí tienes un fiel seguidor.

  3. Grande Nicolas Cage! desde Leaving Las Vegas no lo había visto en un papel merecedor de su talento. Y aquí está Sailor!!!
    Es como un cuento de hadas extraño, con su Marietta malvada, los 2 enamorados y un viaje con encuentros inesperados y surrealistas.
    A mi también me gustó el final Pablo, dentro de lo típico es original! Y Sailor con la nariz rota tenía su gracia! 😉

    • Esta es otra de las películas que poca gente conoce pero que a mí más me impactaron! Nicolas Cage y su chaqueta de piel de serpiente han pasado a la historia!! jeje Estoy contigo en que es un cuento, una fábula del amor…muy exagerada y divertida!!

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