La noche de Halloween

Cuando en 1978 a John Carpenter se le ocurrió la brillante idea de usar la tradicional fiesta de Halloween como hilo conductor de una película de terror no podía imaginar que iba a hacer historia en el género. El cineasta supo jugar con ese halo de misterio y pánico que rodea a esta festividad y, además (para hacer más alegre la fiesta), añadió un característico psicópata que va matando a diestro y siniestro: Michael Myers. Aunque la idea inicial hoy puede parecer algo desfasada, lo cierto es que Carpenter fue todo un revolucionario para la época y, bebiendo de clásicos no tan lejanos como Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), elaboró una película que, a día de hoy, se considera una precursora absoluta del terror. Un film, en definitiva, que sentó las bases de un género tan amado como (injustamente) denostado y que incluso dio lugar al subgénero del slasher (cuya principal característica es la presencia de un psicópata que asesina brutalmente a jóvenes y adolescentes).

La acción comienza en la noche de Halloween de 1963, cuando Michael Myers, de seis años, asesina a su hermana y a su novio con un cuchillo. 15 años después, el asesino escapa de la institución psiquiátrica donde permanecía recluido y vuelve a Haddonfield, su pueblo natal, para terminar la matanza que un día comenzó… Localidad donde vive, entre otras, la adorable Laurie Strode (Jamie Lee Curtis), una joven estudiante que hará de niñera en la noche de Halloween de 1978 junto con otras amigas, sin que sospechen el incierto futuro que se ciñe sobre ellas…  Tras la pista de Michael va el que hasta ahora era su médico, el Doctor Sam Loomis, que llega a definir al psicópata así:

“Sus ojos son los ojos del diablo; lo que hay detrás de sus ojos es, sencillamente, el mal”

Como ya he comentado, el director siempre se ha considerado influenciado por Hitchcock en sus películas, y para La noche de Halloween, Carpenter toma a la mítica Psicosis como referente absoluto. En primer lugar, ambas películas están protagonizadas (con permiso de Jamie Lee Curtis, que a raíz de esta película se convirtió en una de las divas del género) por un desequilibrado mental, aunque el trastorno que sufre Norman Bates no sea comparable al que padece Michael Myers. Además, ambos utilizan el cuchillo como principal herramienta para asesinar a sus víctimas. Carpenter, al igual que su admirado Hitchcock, huye en la medida de lo posible del empleo de sangre a la hora de producir sangre en el espectador; cuenta, en cambio, con la música como vehículo para mantenerlo en permanente tensión. Así, al igual que la mítica partitura de Bernard Herrmman en Psicosis, John Carpenter le otorga un protagonismo absoluto a una partitura firmada por él mismo y que aún hoy, desde esos títulos de crédito sin más elementos visuales que una macabra calabaza sobre un fondo negro, sigue poniendo los pelos como escarpias (incluso más que la propia presencia del psicópata). Es más, creo que junto con la que compuso Jack Nitzsche para El Exorcista (William Friedkin, 1973), componen el trío de bandas sonoras más terroríficas de todos los tiempos.

También en el empleo de las técnicas narrativas Carpenter toma como referencia al cineasta británico. Así, el director de La Noche de Halloween decide que buena parte de la acción de la película se desarrolle en espacios abiertos, diurnos -aunque esas calles permanentemente desérticas desafíe la suspensión de la verosimilitud-; tan sólo en la parte final de la película emplea la oscuridad como valor añadido a la hora de producir terror. Hitchcock, por su parte, también demostró manejarse como nadie a la hora de crear tensión en espacios exteriores, como demuestran algunas secuencias de Los PájarosLa sombra de una duda o la propia Psicosis. Además, ambos directores se revelan, además de como dos maestros en la técnica de profundidad de campo, como dos vouyeristas, tal y como bien ejemplifica la escena inicial de Psicosis (con esos amantes en la habitación de un hotel) y la escena inicial de La noche de Halloween (con esa cámara subjetiva que merodea la casa en donde la hermana de Michael está con su novio, en la que se llega a colocar un antifaz al propio objetivo de la cámara en el que fue uno de los recursos más revolucionarios de la época).

John Carpenter se convirtió en un fenómeno de masas a raíz de esta película, aplaudido por público y crítica. En los años 80 se convertiría, junto con Wes Craven, en uno de los cineastas referentes del cine de terror de la década, con obras tan memorables como La Niebla (1980) o La Cosa (1982). Con respecto a esta última, el propio director aprovecha para auto homenajearse en la secuencia en la que uno de los niños La Noche de Halloween está viendo en la televisión The Thing, de la que Carpenter rodaría la película 4 años después.

Demostrando que es todo un maestro a la hora del empleo de los claroscuros (esa máscara blanca de Michael, que muchas veces brilla en la oscuridad, no es casual y sirvió de inspiración a Wes Craven para crear Scream), destacan tres momentos terroríficos en la película: la escena de Laurie descubriendo la lápida de la hermana de Michael Myers sobre la cama, el momento en el que el asesino aparece disfrazado de fantasma con una sábana por encima y la secuencia final del armario, tan sencilla como aterradora. 

Rodada en tiempo récord -apenas 3 semanas- y con un ínfimo presupuesto, La Noche de Halloween se convirtió en un taquillazo y hoy día ostenta el trono de película más rentable de la historia del cine. Ha propiciado multitud de secuelas, debido a un final tan abierto como aterrador, incluso el propio director participó en el guión de la más que aceptable segunda entrega. Sin embargo, a partir de la tercera, se da inicio a una saga tan interminable como olvidable, así como a varios innecesarios remakes. Pero ninguna como la original, que más de 30 años después de su estreno, aún sigue siendo la causa de que todos los años, el 31 de octubre, algunos se lo piensen dos veces antes de salir a la calle. 

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2 pensamientos en “La noche de Halloween

  1. Tommy: ¿Era el hombre del saco?
    Lindsey: tengo miedo!
    Laura: No hay nada que temer, ahora se cambian.
    Tommy: ¿Está seguro? ¿Cómo?
    Laura: Yo lo maté …
    Tommy: No se puede matar al hombre del saco!
    Me encanta esta escena. Quiero una película tipo el diario de patricia para reconciliar al asesino con su hermana (Jamie Lee Curtis). Sería tan bonito, ahí estaba obcecado con matar a su hermana.

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