El hombre de al lado

Leonardo (Rafael Spregelburd) es un exitoso diseñador, que vive en una casa obra del artista Le Corbusier (uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX). Todo en su vida es perfecto: en el lado profesional es una referencia internacional a nivel artístico (donde su última creación, un extravagante sillón, ha sido un éxito de ventas en medio mundo), y en el ámbito personal está felizmente casado y tiene una hija. No imagina que su aparente tranquilidad se verá mermada con la llegada de Victor (Daniel Aráoz), su nuevo vecino, un personaje tan oscuro como vulgar, que iniciará un conflicto con Leonardo por querer abrir una ventana en su casa, hecho que supondrá el inicio de una tormentosa relación. Pero nada de esto parece importar a Victor que, martillo en mano, empieza a derribar una pared que, conforme va transcurriendo la película, se desvela como un muro que separa algo más que dos viviendas: ese bloque de hormigón divide dos formas de pensar, de actuar… y de vivir. En definitiva, dos mundos diferentes.

Ya los títulos de crédito, nada más comenzar la película, son toda una declaración de intenciones. Ahí tenemos esa pantalla dividida en dos mitades, una pared luminosa y a una pared oscura, mientras el martillo incesante de Victor intenta abrirse paso a esa luminosidad. Por este motivo no es casualidad que lo primero que le diga el nuevo vecino a Leonardo para justificar su obra sea la siguiente frase simbólica que retrata más al protagonista que todos sus actos juntos:

“Yo sólo necesito atrapar unos rayitos de luz; esa luz que a ti te sobra”.

El hombre de al lado (Mariano Cohn y Gastón Duprat, 2010), ha sido definida por sus directores como “una película que habla de la falta de comunicación entre dos sectores culturales distintos; lo diferente que puede ser alguien a pesar de que viva a dos metros de tu casa”. Y la verdad es que este propósito inicial queda más que patente en una película que plantea más preguntas que respuestas, más dilemas que soluciones…

Rodada mayoritariamente con la dificilísima técnica plano-secuencia (todos de  varios minutos de duración, como el primer y satírico encuentro entre Victor y Leonardo en el patio de luces), El hombre de al lado consigue sorprender al espectador por su apabullante realismo, por esas largas tomas y esos tiros de cámara que siempre buscan sorprender. En este sentido cabe destacar el soberbio trabajo de los dos protagonistas, sobre los que cae casi la totalidad del peso de la obra; la puesta en escena, por su parte, es original, fresca, provocativa… muy en la línea de este tandem de directores que, en parte, revolucionaron el cine latinoamericano con esta pequeña joya. En la actualidad, acaban de estrenar en Argentina Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo, su último proyecto, y en el que de nuevo desempeñan la labor de guionistas.

La música vuelve a jugar un papel destacado en una película: consigue acentuar esos momentos de soledad de los protagonistas. Uno, porque no ha tenido suerte en la vida, y el otro porque poco a poco ve cómo su vida no era tan perfecta como parece: su matrimonio hace aguas, la relación con su hija es caótica y a nivel laboral empieza a decaer… Además, y esto es lo más importante, se nos plantea una cuestión interesante: ¿quién es realmente el bueno y el malo de la película? ¿Quién termina espiando a quien a través de la ventana?  Y es que si hay algo destacable en la cinta es que estos roles varían continuamente, desconcertando a un espectador que se plantea preguntas tales como ¿puede alguien de diferente clase social, con el que a priori no se tiene nada en común, ayudarnos en un momento decisivo de nuestras vidas? Victor, ese personaje que se nos dibuja como alguien posesivo e irracional, no sólo ayudará a Leonardo en más de una ocasión, sino que incluso entablará una insólita amistad con esa hija que su propio padre no ha llegado a comprender… hasta el punto de llegarse a jugar su propia vida por ella… ¿Defectos? Quizá la interpretación de la criada no está a la altura del conjunto del resultado final. Además, en ciertos momentos peca de tediosa, quizá por unos planos que, de tan sofisticados que quieren resultar, acaban mareando al espectador (el momento de la cámara de vídeo casera, por ejemplo, está metido con calzador). Algo que, no obstante, no empaña un trabajo final notable. Incluso, en determinados aspectos, sobresaliente.

La película no sólo ha sido un fenómeno en Argentina, su país de origen (donde arrasó en los Cóndor de Plata, los más prestigiosos galardones cinematográficos del país)  sino que además ha llegado a países como España, donde estuvo nominada al Goya a la Mejor Película Extranjera de Habla Hispana. En el Festival de Sundance, uno de los referentes del cine independiente, conquistó el premio a la Mejor Fotografía. Además, y por si fuera poco, ha sido una de las pocas películas de habla hispana compradas por la gigante HBO en Estados Unidos. La recompensa, sin duda, a un trabajo bien hecho. Porque El hombre de al lado, es un espejo al que muchos podemos mirarnos, autocriticarnos y sacar las más dispares y lapidarias conclusiones. Una película en donde nunca debes dar nada por sentado, por aprendido… porque en cualquier momento te sorprende. Y es que, ¿acaso no es así la vida misma? 

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2 pensamientos en “El hombre de al lado

  1. Me encantó esta película. Una historia corrientísima contada con un humor muy sutil. El personaje de Victor, brutal. Es una pena que no haya transcendido mucho en España, hasta ahora no conocí a nadie que la hubiera visto.
    Por cierto, esta semana voy a ver Shame en Centrofama… tiene un pinta estupenda: Fassbender a tope, con mucho trauma psicológico y sexo…ya te contaré que tal me parece!! 😀

    • por qué no te creas tú también un blog de cine?! eres mucho más cinéfila que yo! jajaja. yo tampoco conocía a nadie que hubiese visto “El hombre de al lado”, pero por lo visto tú no te pierdes una! jaja, es una pena como dices que no haya tenido mucha difusión en España… aún consideramos el cine argentino como algo menor, cuando para mi gusto es de los mejores del mundo. ¿Shame? ¡Ya me contarás! Yo he ido a ver la de Young Adult, de Charline Theron y está genial! Ya me dices si me aconsejas Shame para meterla al blog!! Un besazo fiel lectora!!!! =)

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