Pequeña Miss Sunshine

“¿Sabes lo que es un fracasado?  Un fracasado de verdad es alguien que tiene tanto miedo de no ganar que ni siquiera lo intenta. Tu lo intentas, ¿verdad?  Entonces no eres una fracasada”

Estas palabras resumen a la perfección el espíritu de esa pequeña joya que es Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton & Valerie Faris, 2006) y están pronunciadas por el abuelo de la película a su nieta, cuando esta llora desconsolada porque no quiere ser una fracasada. Pero, ¿qué es el éxito? ¿y el fracaso?  A estas y otras preguntas intenta dar respuesta una vitalista película que tardó 5 años en materializarse y cuyo resultado final es un canto a la autenticidad, al aceptarse tal cual uno es y en deshacerse de esos complejos que muchas veces lastran nuestros propios sueños o ambiciones. Un canto, en definitiva, a la vida.

La película está construida con toneladas de imaginación y creatividad, algo que hoy día escasea en el cine en general y en Hollywood en particular. No hace falta presupuestos millonarios ni repetitivos efectos especiales para construir una película que, desde el primer fotograma (esa niña con gafas y regordeta viendo en televisión una y otra vez a Miss California alzarse con su corona, soñando con ser ella algún día), es ya toda una declaración de intenciones.

Los personajes están perfectamente definidos, desarrollando cada uno un rol que se complementan a la perfección: por un lado tenemos a Olive, una niña de siete años que aspira algún día a ser una reina de la belleza; por otro, a su hermano, un adolescente amante de Nietzche que ha hecho un voto de silencio. Los padres de ambos son Richard, una persona que odia a los fracasados y Sheryl, la matriarca del clan que intenta mantenerlo unido. Terminan de completar esta excéntrica familia el abuelo cocainómano y malhablado (papel interpretado por un extraordinario Alan Arkin, por el que ganó Oscar al Mejor Actor de Reparto) y el hermano de la madre, un hombre que acaba de intentar suicidarse. Todos emprenderán un legendario viaje hasta California en una destartalada furgoneta (clara seña de identidad de la familia) con el objetivo de que la pequeña Sheryl haga realidad su mayor sueño: participar en el concurso anual de “Pequeña Miss Sunshine”.

La película, ganadora también del Oscar al Mejor Guión Original además de otras 4 nominaciones, es comedia en estado puro. Cuenta con frases para el recuerdo (cuando Richard, el padre de familia, termina de formalizar la inscripción de su hija y pregunta a un perplejo organizador: “¿Hay alguna funeraria por aquí?”), gran carta de crítica social (“la vida es un puto concurso de belleza detrás de otro: el instituto, la universidad, luego el trabajo…¡a la mierda esos concursos!”, asegura Dwayne, el adolescente) y, sobre todo, una reivindicación de valores  cada vez más escasos en nuestro entorno. 

No es casualidad que cuando la familia de la película entra a la sala de vestuario, la cámara se recree en esos planos de niñas de apenas siete años haciéndose la pedicura, dándose brillo en las piernas, sosteniendo peinados imposibles y cubriendo sus piernas con minúsculas y destellantes minifaldas. Parece todo un tanto esperpéntico, quizá surrealista. Pero es real. Todo, aparentemente gracioso, incluso te ríes, pero que si rascas un poco en la superficie, te das cuenta de que estás asistiendo a un auténtico horror. Menores de edad invadiendo un territorio tan superficial, hueco, vacío y carente del más mínimo atisbo de inteligencia como son los concursos de belleza.

Podemos hacer múltiples lecturas de la película: desde que constituye una ácida crítica a un mundo cada vez más superficial, hasta que es la familia en sí la principal herramienta para afrontar hasta cualquier problema en la vida. En efecto, a lo largo de los 98 minutos de la cinta, los Hoover se convierten en una de las familias más peculiares de la historia de la comedia, pero también en una de las más unidas. Hasta que, finalmente, en medio de un ridículo escenario y ante un atónito público, dan una verdadera lección a los allí presentes en una de las escenas finales más memorables, desternillantes y absolutamente conmovedoras de cuantas se hayan visto en cine.

La película, en definitiva, es toda una apuesta por un cine independiente que puede llegar al gran público de manera casi aplastante. Y logra lo que se propone: que recordemos a Pequeña Miss Sunshine como una de esas pocas películas que un día logró tocar nuestros corazones. Y nuestras conciencias.

Anuncios

7 pensamientos en “Pequeña Miss Sunshine

  1. Creo que esta película es de las que te graban a fuego un buen puñado de críticas sociales entre risas y ternura. Un humor que busca la reflexión más allá de la carcajada vacía. Y personalmente, me enamoró el personaje del hermano de Olive 😀

  2. Recuerdas cuando vimos esta peli en la casa rural??jajajaja me ha venido genial recordarla esta semana, me motiva mucho el mensaje que trasmite,otra vez vuelvo a darme cuenta de que el cine no es sólo cine!!

    • como voy a olvidar ese momentazo??! jaajajajaja, para eso están las películas, no sólo para disfrutarlas, sino para que en un determinado momento de nuestras vidas nos hagan reflexionar… o como en tu caso que nos den fuerzas!!! cuando quieras quedamos y volvemos a ver la peli! 😉

  3. Realmente AMO esta película! Creo que es de las pocas que, siendo tan simple, ha logrado gustar a todo el mundo con el que la he compartido.
    No es una película que posea un argumento espectacular o enrevesado, porque su perfección radica en lo extraordinarios que son sus personajes. Son estereotipos de lo que podríamos encontrarnos en nuestro día a día, pero todos ellos son especiales a su modo. Amamos a esos personajes, les apreciamos, nos identificamos con ellos y les comprendemos, precisamente por lo imperfectos que son todos ellos.
    Y es que de eso va la película, de gente única, auténtica. Y no tienes que tener éxito, o reconocimiento o ser una reina de la belleza para lograr ser feliz y no ser un fracasado. A veces quizá es suficiente tener a tu lado a alguien a quien puedas llamar familia.

    • JAJAJAJAJ, no sabía yo que tuviésemos gustos cinéfilos tan parecidos!! ya sabes que estoy deseando que me cuentes tus sugerencias! hay tanto cine por veer!! aiii! Suscribo absolutamente todo lo que dices, Pequeña Miss Sunshine es una pequeña gran joya. ¡Un besazo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s