Desayuno con diamantes

Probablemente, si formulamos la pregunta de cuál es la película más mítica de la Historia del cine (a sabiendas de que no estamos ante una ciencia exacta y que para gustos los colores), quizá se produciría un triple empate entre  Lo que el viento se llevóCasablanca… Desayuno con Diamantes. Y es que, aunque el título que consagró a Audrey Hepburn como icono del cine americano sea menor comparada con sus dos rivales, nadie puede negar a estas alturas que se trata de uno de los clásicos más contundentes del séptimo arte. Basada en una novela de Truman Capote, Desayuno con Diamantes, (Blake Edwards, 1961) sigue estando, en pleno S.XXI, más viva que nunca. La historia de amor entre Holly (Audrey Hepburn), una joven superficial y alérgica al compromiso, con Paul, un escritor venido a menos que acaba de mudarse al mismo edificio que ella, parece no entender de épocas ni de clases sociales. Dos personajes perdidos y sin rumbo, que en un determinado de la cinta deciden quitarse las máscaras (literalmente) y empezar una nueva vida. Un romance que sigue despertando la misma frescura que hace 50 años, a pesar de que su resolución sea precipitada y poco creíble.

 

Si bien es verdad que existen películas muy superiores cinematográficamente hablando a la cinta que nos ocupa,  sólo ésta puede presumir de contener algunos de los fotogramas más míticos de la historia del cine. Escenas, en su gran mayoría, protagonizadas por la actriz belga y musicalizadas por el gran Henry Mancini. Difícil de explicar la magia que desprenden momentos como el que da inicio a la película, con Holly recién bajada de un taxi tomándose un croissant a las 6 de la mañana, o esa otra en la que canta en la ventana de su apartamento, guitarra en mano, Moon River ante la conmovedora mirada de Paul. En ese momento surge la magia. Y es que Moon River, la emblemática y omnipresente partitura de Mancini, no sólo es la banda sonora de Desayuno con Diamantes, es, para muchos, la banda sonora del cine en general.  Resulta imposible no emocionarse todas y cada una de las veces que suena en la película: bien en su versión original, cantada por Dolly, silbada por Paul, etc.

Nominada a 5 Oscar y ganadora de 2 (Mejor banda sonora y Mejor Canción), Desayuno con Diamantes puede que no sea la mejor en su género, el de la comedia romántica (hoy tan devaluada), debido sobre todo a unos errores que lastran el resultado final.  Junto a los múltiples fallos de continuidad, no termina de hacer gracia ese personaje caricaturesco y racista que desempeña el actor Mickey Rooney como el vecino chino de Holly. Además, los golpes de humor son en ocasiones demasiado infantiles para una cinta que pretende jugar a ser adulta (se salvan momentos tan hilarantes como el del hurto en los grandes almacenes) y que hoy quedan algo desfasados. La película no sólo convirtió a Audrey Hepburn a un modelo a seguir por las demás compañeras de profesión, además de una de las estrellas mejor pagadas de Hollywood, sino que también sirvió de inspiración para posteriores películas. Porque, seamos realistas, ¿existiría la Vivian de Pretty Woman si nunca hubiese existido Dolly? Julia Roberts y Hepburn encarnando a una mujer solitaria, adicta a la moda, a las joyas… y encima prostituta, aunque en la versión cinematográfica de Edwards este hecho casi pase desapercibido y nunca se mencione explícitamente. No son más que personajes desorientados por la falta de afecto y cariño, en busca de un príncipe azul. Y en lo referido a series de televisión, ocurre lo mismo: un servidor está seguro que la transgresora Sexo en Nueva York (en cuyos capítulos existen referencias explícitas a esta película) jamás hubiese visto la luz si no se llega a poner en marcha nunca esta adaptación literaria de Capote.

Pero por encima de modas, adaptaciones y teorías, lo que nadie puede negar es que hay películas que no necesariamente tienen que ser grandes para pasar a la historia; porque (no nos engañemos), Desayuno con Diamantes no lo es. Pero es precisamente esto lo que llama la atención: ha sobrevivido como pocas al paso del tiempo, y sólo por su magia, su irreverencia y su sofisticada locura justifican el lugar que ocupa en todos los libros de cine. Todo esto convierte a esta película, que no es más que una reflexión sobre la soledad, en algo imprescindible, en el que destaca ese Moon River que quedará grabado a fuego para siempre en nuestra memoria… y en nuestros corazones.

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6 pensamientos en “Desayuno con diamantes

  1. No me preguntes porqué pero no me gustó mucho. Y eso lo he deducido con el paso del tiempo, ya que apenas la recuerdo y sé que pensé “tanta fama no lo entiendo”! Audrey Hepburn es de una belleza indiscutible pero tengo que decir que las 3 cintas que he visto de ella no me han gustado. Alguna recomendación para quitarme la espinilla de ser yo “la rarita”?? Un saludo!!

    • Si te fijes en mi crítica digo que la película está un poco sobrevalorada; vale que no es mala película, pero la fama que tiene es más por su banda sonora que por la calidad fílmica en sí. Si no llega a estar protagonizada por Audrey Hepburn y no llega a sonar ese Moon River la película hubiese sido uno más del montón. Incluso sentí verguenza ajena con el personaje de Mickey Rooney, el vecino molesto. Para quitarte la espina te recomiendo “La calumnia”, en la que ella interpreta a una lesbiana que mantiene una relación con otra profesora. Es una gran película y pionera a la hora de hablar de homosexualidad. Y ella hace un papelón, ya me dirás! 😉

  2. El papel mas iconico de Audrey Hepburn algo debieron haber hecho bien para que esta pelicula sea tan simbolica para Nueva York y el cine, recientemente la parodiaron en Los Simpson. Ha esta belleza de actriz y persona se le debe muchisimo incluyendo esta canción, algo que no todos saben es que los productores y el estudio estaban tercos en quitarla de la pelicula porque les parecia de un estilo sureño que no concordaba con la pelicula -Aunque la protagonista era una campesina- y Audrey peleo por la canción y por que el director fuera Edwards, para los que piensen que no tenia carácter. Esta mujer era muy inteligente tengo una biografía suya que dice que era muy cuidadosa de su perfil y de los papeles que escogia por eso en 4 decádas no hizo ni 30 peliculas y negociaba con los estudios para hacer una producción por año además de que en la decáda de los 60 pertenecio a un club de 6 actores que cobraban 1 millón de dólares por pelicula en el que solo habia otra mujer Elizabeth Taylor.
    Me gusta tu forma de hacer reseñas un placer leerte.

    • Estoy de acuerdo contigo en que ha sido el papel más iconónico de Audrey Hepburn, el que la convirtió en el mito que hoy es. No es una gran película, ni siquiera es la mejor de su filmografía, pero tiene un encanto especial que la hace impermeable al paso del tiempo.

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